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Vía Vasca hacia la soberanía

La coalición EHBildu presentó recientemente en Bilbao la denominada Vía Vasca hacia la soberanía. A diferencia de otras ocasiones en las que iniciativas políticas han sido lanzadas con profusión de detalle, en esta ocasión se ha optado deliberadamente por lanzar al debate político la necesidad de una reflexión del modo planteado y no avanzar en su concreción ya que se considera que esa plasmación práctica deberá ser objeto de consenso y acuerdo entre todos los interesados. Por lo tanto, hoy por hoy, la Vía Vasca no es una prolija hoja de ruta para conseguir el reconocimiento del derecho a decidir o alcanzar la independencia de Euskal Herria. En todo caso podríamos decir que ambas son sus aspiraciones más visibles pero que por ahora se limita a realizar una llamada a todos los agentes políticos y sociales vascos interesados en promover esos objetivos para acordar el cómo y también los cuándos.

La iniciativa parte de Euskal Herria Bildu, eso es así, pero esto no pretende significar un protagonismo particular para el ámbito político. La implicación social y de los referentes representativos de la sociedad civil son imprescindibles para llevar adelante esta vía propuesta; en colaboración directa y con una responsabilidad compartida a la hora de su diseño y su viabilidad. Todo está por decidir y por concretar en la Vía Vasca desde su vocación democrática y soberanista; el respeto a la voluntad de la sociedad vasca libremente expresada es fundamental para la consecución de la normalización social y política de nuestra sociedad. En definitiva, tan sólo hablamos de algo tan básico como el mismo concepto de democracia, plena y sin cortapisas.

No negamos que la Vía Vasca se inspira en el camino propio y diferenciado que se está llevando a cabo en diferentes naciones sin Estado de Europa. Escocia es una referencia importante en la que afortunadamente la parte escocesa y la británica han sido capaces de pactar el mecanismo de consulta a la ciudadanía que podrá decidir su estatus político el próximo año 2014. Por otra parte, la senda emprendida por la sociedad catalana por medio de la política y la movilización social tiene un efecto innegable debido a la cercanía y por otra parte por el hecho de que vascos y catalanes somos realidades nacionales que comparten metrópoli. Hace escasas semanas algunos de nosotros hemos tenido la oportunidad de vivirlo en Barcelona, pero nos consta que desde Euskal Herria miles y miles de vascos y vascas han visto y escuchado con atención el nítido mensaje que Cataluña ha dado al mundo. Miles de ciudadanos y ciudadanas unieron sus manos en la “Vía Catalana a la independencia” para decirle al Estado español que Cataluña ha decidido labrar un camino diferente.

Y nosotros, quince años después de la firma del Acuerdo de Lizarra, queremos decir al mundo que Euskal Herria también se va, necesita irse si quiere sobrevivir como pueblo y realidad nacional diferenciada; pero para poder irnos Euskal Herria necesita su propia vía. Y en ese contexto proponemos la Vía Vasca hacia la soberanía.

Una Vía Vasca, para construir de manera compartida nuestra casa que no es sino el país libre de ataduras y dependencias que nos cobijará a todos los ciudadanos y ciudadanas. Porque en nuestra opinión, la ciudadanía de Euskal Herria se encuentra ante el reto de aprovechar la oportunidad histórica de trazar su propio camino. Por eso, hemos invitado a toda la ciudadanía del País a implicarse y compartir el reto de acometer con nuestras manos la organización de una Euskal Herria soberana por vías democráticas.

Las consecuencias de la dependencia hacia los Estados son cada día más graves, los vascos tienen razones de peso para estar preocupados; nuestro pueblo está dividido, no es reconocido como nación y, en consecuencia, carece de mecanismos político-institucionales que nos permitan decidir libremente. Los ciudadanos y ciudadanas de Euskal Herria no podemos organizarnos libremente, y esa situación de dependencia dificulta el desarrollo de nuestro pueblo. Los Estados español y francés nos han negado como nación durante siglos, y también en la actualidad a consecuencia de dicha negación, a los vascos y vascas se nos impone una relación de total dependencia. Esa relación desequilibrada per se, en un contexto de crisis económica aguda está situando en grave riesgo cada vez más derechos básicos de la ciudadanía de nuestro país.

Además, los estados español y francés quieren poner límites a las ansías de paz y cambio político que nuestro Pueblo tiene desde hace mucho tiempo y por ello desprecian la oportunidad inmejorable que se ha abierto en Euskal Herria para la normalización democrática del País.

Pero hay otras vías… Hay capacidad de hacer las cosas de otra manera, todavía es posible hacer frente a esta situación, nuestro pueblo ya ha demostrado que posee determinación, incluso en los peores momentos, para llevar adelante empresas como ésta. Disponemos de un gran patrimonio como punto de partida: un pueblo que desea vivir en paz y libertad. Un pueblo que se siente capaz de autoconstituirse, autoorganizarse y autogobernarse.

Como decía, Escocia, Cataluña y otros lugares marcan un contexto favorable para las aspiraciones de las naciones sin Estado, pero debemos de partir de una idea: los vascos debemos hacerlo a nuestra manera, teniendo en cuenta nuestras condiciones y nuestra situación particular. Para ello, las claves fundamentales de nuestra propuesta son dos.

La primera es la necesidad de desarrollar actividad política y social endógena: Euskal Herria necesita la Vía Vasca, su propia vía, Euskal Herria debe preparar y construir su futuro, siendo dueña de su destino. A este proyecto lo hemos denominado la Vía Vasca, un compromiso de priorizar la puesta en marcha de políticas desde aquí para las y los de aquí, compartiendo una agenda vasca, situando en primera línea una manera de hacer política que tenga como partida y llegada el interés del país, no intentando mejorar las formas de relación de dependencia existentes en la actualidad sino suprimiendo paulatinamente los esquemas de dependencia. No se trata de cómo estar más cómodos en España sino de diseñar un camino para ir cortando amarras con ella.

La segunda es realizar un llamamiento a compartir el horizonte, el compromiso y la invitación a construir la casa de la ciudadanía vasca que constituirá un lugar para la convivencia de todos y todas mediante un proceso de autoorganización, paso a paso, según nuestros acuerdos, complicidades y decisiones democráticas. Siempre sería mejor si pudiera ser con un acuerdo previo con los Estados español y francés, pero si dicho acuerdo no es posible la vía de la confrontación democrática con Madrid y París será el camino al que nos aboquen.

Miles y miles de vascos llevamos ya muchos años haciendo Vía Vasca, fomentando la construcción del sujeto nacional vasco desde la iniciativa política y social en el día a día. Las dinámicas sectoriales en favor de la oficialidad de las selecciones deportivas nacionales vascas o el movimiento social de rechazo a una ley como la LOMCE desde la perspectiva de la necesidad de un sistema educativo propio son un buen ejemplo de trabajo en el marco de la filosofía de la Vía Vasca. En sentido contrario, hay que señalar que otros desde el autonomismo se reclaman ahora parte de la Vía Vasca olvidando que en los últimos 30 años lejos de hacer país simplemente se han limitado a reproducir el marco y sus contradicciones.

Pero hasta ahí la crítica política; pensamos que el momento exige mirar hacia los retos del futuro con generosidad y por lo tanto no estamos haciendo una propuesta cerrada. Ésta es una mano tendida, una oferta para el intercambio de ideas con el objetivo de poder iniciar un camino de colaboración y trabajo conjunto. Por eso, los y las soberanistas de izquierda organizadas en Euskal Herria Bildu queremos trasladar al resto de fuerzas políticas y a todos los agentes sociales de Euskal Herria un llamamiento para emprender la Vía Vasca, porque nuestro Pueblo nos lo está pidiendo. Es momento de que vascos y vascas nos miremos los unos a los otros, de que hablemos, de que nos pongamos de acuerdo para llevar a cabo cuanto antes la construcción de Nuestra Casa, la casa de todos y todas las vascas. Nuestro Pueblo nos lo pide; respondámosle con toda la responsabilidad política que este reto exige.

Pernando Barrena: Político y Portavoz de Sortu, partido independentista Vasco.

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