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Te odio Ana Mato

Te odio Ana Mato

Sí, te lo digo a boca llena, te odio Ana Mato y te desearía lo peor si no fuese porque tus creencias afines a cierta organización religiosa ultra y sectaria harían que lo vieras con "alegría", porque así podrías "ofrecer tu dolor a Dios y acercarte a la santidad" Pero si tu Dios existiera, créeme y seguramente si te queda una pizca de conciencia hasta tú lo sabes, te escupiría a la cara. Estás muy lejos de ser una santa. Como te decía, te odio, y te desearía lo peor, y lo digo tan tranquila porque sé que es recíproco. Soy mujer. Soy enferma crónica. Soy ideológicamente de izquierdas. Soy feminista. Solo me falta ser inmigrante, y lesbiana o trans para ser el enemigo público número uno. Tú me deseas la muerte, a mí y a mucha gente.

Nos ves como parásitos, como cargas inútiles. Cuando nos ponemos enfermitos dejamos de alimentar la maquinaria del Estado, pasamos de ser una manguera surtidora de billetes a un succionador de esos mismos billetes. Eso si somos nacionales; ya, si eres inmigrante, eres un parásito de los parásitos. Si además estás en situación irregular, directamente eres el virus que ataca al parásito de los parásitos. Nos deseas la muerte y nos quieres matar. Nos estás matando y planeando hacerlo de manera más efectiva, más rápida, más cruel...quizás en tu mente obtusa, quieres que nosotros también alcancemos esa "santidad" y tener dolor que ofrecer a tu Dios.

Te odio, y te desearía lo peor, porque no solo eres mala, y programas y firmas crueldades, sino que encima te atreves a negarlo; cuando te dignas a pronunciarte, mientes a boca llena, con esa desfachatez y esa chulería que os caracteriza a todos los de tu casta. No solo mientes, es que te ríes de nosotros dando argumentos absurdos a tus políticas genocidas. Y ni siquiera haces el esfuerzo de ensayarlo, de intentar hacerlo con aplomo, aunque sea de memorieta.

Tú no hablas, tú lees lo que otros han escrito para ti. Y cuando no tienes esa oportunidad, lógicamente te aturullas, porque no tienes argumentos, no tienes conocimientos siquiera para hilarlos y lo que es peor, ni te preocupa tenerlos. Como decimos al sur del sur, "¿pa qué?" Eres inmune, o eso crees. Te odio, y te desearía lo peor porque me has causado mucho sufrimiento, me has apaleado fuerte, directa e indirectamente. A mí y a mucha gente. Nos niegas la atención, pruebas, tratamientos y medicamentos que necesitamos para vivir. Juegas con nosotros incluso haciéndonos en algunos casos elegir morir, como cuando esa pensionista multienferma se ve obligada a renunciar a su medicación porque no le alcanza la pensión.

No solo eso, ¡nos torturas mientras nos rematas, negándonos hasta lo que necesitamos para morir con dignidad! La semana pasada la OMS reconoció que uno de cada tres pacientes españoles morirá con "un dolor intenso" por falta de cuidados paliativos, cuando esta atención podría mitigar el sufrimiento al final de la vida en la totalidad de los casos. Yendo más lejos, resulta que en este país la escasez de recursos específicos para niños es vergonzante, ya que, a pesar de que entre 1.000 y 2.000 menores necesitarían cuidados paliativos en el Estado español, sólo el 20 % goza de cobertura para ello. Y odio usar el término "gozar", no hay nada de gozoso en morir.

Te estás revolcando en el dolor de los moribundos, sobre todo de los que tienen la desgracia de morir en verano. No hay suficientes especialistas en este campo. Y cuando los médicos descansan no hay quien firme los tratamientos. Sin firma, los equipos de enfermería no pueden administrarlos. Si no se administran, es evidente el final de los más débiles entre los débiles. Claro, se me olvidaba, los conviertes en santos.

Te odio, y te desearía lo peor, porque tu maldad no solo se limita al sufrimiento físico, sino al psíquico y social. Tú, que eres mujer, estás ofreciendo tu cuerpo y el de todas las ciudadanas al mejor postor. Sí señora, te has convertido en la Madame de España y olé, es que tiene guasa. Junto con tu compañero Gallardón, estás tejiendo esa maraña asquerosa y rancia en la cual nos quieres atrapar como a moscas. Quieres que todo sea como tus creencias morales consideran que debe ser. Niegas maternidad a quienes quieren ser madres y no entran en tu canon mientras castigas con lo contrario a quienes no quieren serlo. Si tienes pasta, paga. Si no, púdrete. Y mira, tu cuerpo es tuyo, pero el nuestro es eso, nuestro. ¿Quienes os creéis que sois? No tenemos amo, aunque ya os gustaría. Y eso solo es un ejemplo.

Te odio, te desearía lo peor, y eso que ni voy a pararme a entrar en tu existencia corrupta, de pija malcriada y venenosa, de esa clase de mujer que prefiere hacerse el florero, ¡siendo toda una señora ministra de sanidad!, por cobarde, de la que se escuda detrás de un macho que la desprecia para salvar su culo, de la que es capaz de afirmar que su momento favorito del día es observar COMO VISTEN a sus hijos por las mañanas...es que eres tan insoportablemente clasista y petulante, Ana Mato.

En definitiva, te odio y te desearía lo peor, pero en lugar de eso, te hago frente. No has podido conmigo, a pesar del dolor y el sufrimiento. Y no estoy sola, somos manadas. Somos marea. Somos tsunami. No te vamos a dejar tranquila. Ve ensayando la sonrisa con la que ofrecer tu dolor.

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