Hi.

Welcome to my blog. I document my adventures in travel, style, and food. Hope you have a nice stay!

¿Qué está pasando en Venezuela?

Causas de las manifestaciones incluyen los altos índices de escasez, inflación e inseguridad / Según economistas, políticos, periodistas de trayectoria y venezolanos en las calles, Venezuela se encuentra cercana a un colapso social y económico Centenares de detenidos y heridos, 29 muertos, casos de tortura confirmados, atentado contra residencias civiles, cierre de calles, quema de basura, así como arremetidas a sedes de instituciones del estado y partidos políticos, interrupción de la señal de canales de televisión y gran despliegue militar se han registrado en Venezuela desde el pasado 12 de febrero, durante el cual se desarrollaron las protestas denominadas “La Salida” en varios estados del país latinoamericano , convocadas por estudiantes y líderes de oposición. Esta movilización social ha sido una de las más grandes y largas que ha vivido el país desde que Hugo Rafael Chávez Frías, ex presidente ya fallecido, llegó al poder. Asimismo, ha traído dudas sobre la capacidad del actual Jefe de Estado y heredero del chavismo, Nicolás Maduro, para dirigir a la nación y terminar satisfactoriamente su período presidencial.

¿Por qué comenzaron las protestas?

Éstas se iniciaron a principios del mes de febrero en las provincias de Táchira y Mérida, como rechazo por parte de los estudiantes al intento de violación que sufrió una joven alumna de la Universidad de los Andes, que según el activista político venezolano Julio Jiménez, fue perpetrado por parte de uno de los guardaespaldas del gobernador del estado Táchira, José Vielma Mora. Este no había sido el primer hecho de este tipo que se registraba en el campus universitario de dicha casa de estudios, pero sí el más grave. A raíz de estas manifestaciones, un grupo de personas atacó la residencia del gobernador, acción que culminó con la detención de 5 jóvenes, por lo cual, los días 8 y 9 de ese mes, se darían marchas en estas dos provincias para reclamar la liberación de los detenidos.

12 de febrero, Día de la Juventud en Venezuela

Históricamente esta fecha representa la lucha de la juventud en el movimiento de independencia del país latinoamericano. Fue el pasado 12 de febrero de 2014, aprovechando la significación en el imaginario colectivo que posee este día, que estudiantes de distintas universidades convocaron a una marcha pacífica para exigir de maneras más contundente la libertad de los jóvenes detenidos en las manifestaciones llevadas a cabo en días anteriores. Líderes de oposición, María Corina Machado y Leopoldo López, decidieron convocar a distintos sectores de la población a acompañar a los universitarios, pero planteando como objetivo, no solo la liberación de los jóvenes, sino la salida del presidente Nicolás Maduro, por lo que ellos consideran la incompetencia para la resolución de los problemas que atraviesa actualmente los venezolanos, como la escasez de alimentos y productos de higiene básicos, que ronda un 30%; una inflación de 57% en 2013 y alrededor de 25.000 muertos por hechos violentos al año. Cabe destacar que, luego de que fuese convocada esta movilización de oposición, el jefe de estado llamaría también a los sectores afectos al gobierno a movilizarse para celebrar esta fecha tan importante en la historia del país.

Objetivos no logrados

La salida de Maduro obviamente no se dio y, la protesta que pretendía ser pacífica se vio bañada en rojo sangre. Tras disturbios en el centro y este de Caracas ese 12 de febrero, murieron 3 personas, dos estudiantes y un miembro grupos paramilitares conformados para la “defensa de la revolución”. Ese día, mientras estudiantes y protestantes opositores que se encontraban a las afueras del Ministerio Público se disponían a desconcentrase, un grupo de motorizados pertenecientes a distintos colectivos y miembros del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) abrieron fuego contra los presentes, lo que provocaría el primer muerto de lo que sería hasta ahora un mes de protestas.

Leña al fuego

Ese mismo día se perpetrarían otros atentados contra la democracia. El corte de la señal del canal noticias colombiano, NTN24, en la parrilla de las empresas de televisión por suscripción, por parte del gobierno, el cual había manifestado en días anteriores que no iba a permitir que ningún medio de comunicación le diera cobertura a manifestaciones ‘desestabilizadoras’ que promovieran un golpe de estado. También, días posteriores, el mismo Nicolás Maduro amenazaría a CNN en español con sacarlo del aire, por ser otro de los canales ha estado cubriendo los hechos, y que ante el vacío comunicacional existente en los medios nacionales, los venezolanos tomarían estas amenazas como una violación a su derecho a la información.

Por otra parte, días después se emitiría una orden de captura para el líder opositor Leopoldo López, quien convocó la marcha del 12 de febrero, y que el gobierno acusó como responsable de las 3 primeras muertes. López se entregó durante una gran manifestación a una justicia que calificó como enferma. Tras esto, las protestas se agudizaron y, además se incluyó en la lista de los motivos, la liberación de los presos políticos.

Los muertos tampoco cesaron. Los llamados a la calle de parte de ambos bandos agregaron más fallecidos a la lista, en su gran mayoría, estudiantes. Decesos por los cuales se han responsabilizado principalmente a los grupos civiles armados.

Contradicciones

En varias oportunidades, en cadenas nacionales de radio y televisión, el presidente Nicolás Maduro ha llamado reiteradamente a la oposición, sus líderes y estudiantes, a un dialogo por la paz del país para poder dar fin a las protestas y buscar la salida menos violenta al conflicto. Sin embargo, en esas mismas cadenas se puede apreciar una gran discordancia entre su mensaje y las acciones que lleva a cabo luego. Con su forma de expresarse en contra, es imposible que el presidente solicite la participación de los sectores que se le oponen a acuerdos para lograr la reconciliación de un país que se encuentra divido, fracturado, con dos polos que cada vez se repelen más entre sí. Nicolás Maduro ha sido tajante al afirmar que hará la paz con o sin la oposición, y en caso de que estos últimos no quieran, los excluirá; el problema radica en que no se puede anular al 49,07% de la población así como así, ya bien lo decía John F Kennedy, “se puede ganar con la mitad, pero no se puede gobernar con la mitad en contra”.

Mientras estudiantes y opositores exigen que les sea reconocido el objetivo de sus protestas y les sean aceptadas ciertas condiciones para un dialogo, el primer mandatario se niega a aceptar una agenda previa de peticiones, que es considerado por él como un chantaje.

Represión desmedida

“Candelita que se prende, candelita que se apaga”, fueron las palabras que usó el primer mandatario del país suramericano para rechazar cualquier señal de manifestación en contra del gobierno a nivel nacional; rechazo que ya se había puesto en evidencia cuando amenazó con declarar en estado de excepción a la provincia del Táchira, donde se han dado las protestas más fuertes, ycon los grandes despliegues policiales y militares a lo largo y ancho del país, que han atacado con bombas lacrimógenas, perdigones y balas a los protestantes. Del mismo modo, ha expresado en reiteradas ocasiones, que no permitirá protestas que no tengan su autorización. Pero esto lejos de contribuir al cese de las manifestaciones, ha presionado más a la gente a salir a la calle, especialmente a los estudiantes, a defender sus derechos.

Por otra parte, el gobierno del presidente Maduro tampoco ha hecho ningún esfuerzo notable por minimizar la acción de los grupos civiles armados en motocicletas, que han sido responsabilizados por la misma población de gran parte de la violencia, represión ciudadana imperante en el país y muerte de los estudiantes durante este mes protestas. El mandatario ni siquiera ha dirigido su discurso en torno a esto. De hecho, ha acusado en repetidas ocasiones, a medios de comunicación internacionales como CNN en español de satanizar a quienes integran estas organizaciones, que varias veces han sido calificados por miembros del gobierno como “defensores de la revolución”.

Aunque las cifras de detenidos en protesta sobrepasa los 1.600 y, se ha llegado a privar de la libertad a ciudadanos que sólo se encontraban cerca de manifestaciones y disturbios, la fiscal general de Venezuela, Luisa Ortega Díaz, negó ante el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas que se esté criminalizando la protesta en el país, así lo reseño el diario venezolano El Universal. En su defensa, Ortega sostuvo que las únicas detenciones que se han hecho son a personas que se han visto vinculadas en actos vandálicos y acciones violentas. No obstante, Ortega no expresó ante el Consejo de DDHH de la ONU, que entre las restricciones que se les ha hecho al grupo de personas que habían sido privadas de libertad está la no poder participar nuevamente en manifestaciones, algo que , obviamente, no está previsto en la constitución. Así pues, esto solo ratifica el control de las instituciones del estado, que ha sido denunciado muchas veces por la oposición ante la comunidad internacional.

¿Seguirá ardiendo Troya?

Muchos economistas, dirigentes políticos, periodistas de trayectoria, e incluso, los mismo venezolanos en las calles han manifestado que ha llegado un punto de ‘No retorno’. Con las cifras de escasez, inflación y delitos en ascenso sin tener ningún obstáculo que lo evite, Venezuela está próxima a un colapso, lo que empujaría a la gente a salir a las calles y avivaría las protestas, y muy probablemente, forzaría a actuar a los grupos que se han convertido en los brazos opresores del estado, la Policía Nacional Bolivariana, Fuerzas Armadas Nacional Bolivariana y los grupos paramilitares.

Por otro lado, hay quienes afirman que las protestas se irán aplacando poco a poco gracias al hastío del mismo pueblo de los trastornos a la vida cotidiana que ocasionan muchos de los modos de manifestar, entre ellos, las llamadas guarimbas , barricadas cerca de las propias residencias, que impiden el paso del ‘enemigo’.

Es impredecible saber que ocurrirá. Hasta diciembre del año pasado, nadie se esperaba un mes entero de manifestaciones a lo largo y ancho del país y mucho menos, que fueran reprimidas de tal forma; tampoco nadie vio venir 28 muertos. Lo que si es cierto es que, integrantes de oposición y líderes estudiantiles están haciendo lo posible por no dejar que se enfríen las calles de Venezuela y avivar en la gente el deseo de solución de los problemas sociales y económicos.

En cuanto a una salida pacífica del conflicto, sólo será posible si chavistas, maduristas y opositores se sienten a dialogar, cuando el gobierno ponga en cónsono su discurso y acciones, y especialmente, cuando Nicolás Maduro acepte propuestas por parte de diferentes sectores para tomar las mejores decisiones y detener una posible hecatombe económica y social

Será el pasar del tiempo el que lo defina todo. Amanecerá y veremos.

Construcción de una Nueva Civilización

Haití, Estado desaparecido