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Productos “milagro”, el peligro oculto de la operación bikini

Hace tiempo, en una conversación casual con mi amiga Sara y siendo ella conocedora de mi titulación, me pidió consejo acerca de unas cápsulas que ella misma y Otra amiga suya habían comprado en una herboristería con el fin de perder esos kilillos de cara a las vacaciones de agosto, nada poco habitual en la sociedad en la que vivimos. Tras recordarle jocosamente que “eso, sin dieta ni ejercicio, no sirve para nada”, me comentó lo que contenían las famosas píldoras. No sólo eso, sino que me enseñó los botes.

Ahí empezó mi horror.

Con la promesa de que perderían “esos 3 kilos de barriga” que ambas querían perder, alguien sin los debidos conocimientos y/o sin escrúpulo ninguno les había cobrado a precio de oro un combinado de laxante-diurético bastante fuerte y contraproducente para su salud, y no sólo eso, sino que les había exhortado a tomar unas dosis diarias superiores a las indicadas en el etiquetaje del propio producto, evidentemente con la idea de que las acabaran pronto y comprasen más. Eso sí, todo a base de hierbas naturales. Y he aquí el gran problema, se habla y advierte a la población constantemente sobre las denominadas “dietas milagro” pero nadie habla de los “productos milagro” que suelen acompañarlas, generalmente medicamentos y complementos a base de ingredientes naturales, pero no carente de riesgos. La gente asocia lo “natural” a lo “inocuo”, y nada más lejos de la realidad.

Olvidamos que nuestros primeros medicamentos fueron,en efecto, hierbas y otras sustancias de origen 100% natural, y que todo medicamento tiene sus dosis y sus contraindicaciones. Es decir, tomando a ciegas ese tipo de complementos alimenticios podemos hacernos mucho más mal que bien. Aparte, estos suplementos dietéticos pueden tener un impacto negativo en los pacientes, entre otras cosas, porque pueden interactuar con los medicamentos convencionales que estos

pueden ya estar tomando por prescripción médica. Así pues, he aquí una breve serie de consejos a seguir si queremos perder peso correctamente:

1. Como ya se ha dicho más arriba, si se quiere perder peso, es ineludible el seguir una dieta correcta y adecuada para la persona que la va a seguir y hacer un poco de ejercicio. Pueden sugerirnos la ayuda de complementos para acelerar el proceso o focalizarlo en zonas problemáticas, pero ni deben obligarnos a usarlos ni vayamos a esperar resultados positivos si sólo tomamos los complementos sin acompañarlos de dieta o ejercicio.

2. La persona que nos venda estos productos debería preguntarnos si es para nosotros o para otra persona, y hacernos un breve cuestionario sobre nuestras pautas dietéticas y nuestra salud antes de recomendarnos una u otra cosa. Si no lo hace, temed. Sólo quiere sacaros vuestro dinero y seguramente, a costa de nuestra salud.

3. Ojo con la siguiente lista de hierbas que pueden aparecer en las etiquetas:

- Cassia angustifololia o Sen: es un potente laxante, sólo indicado en casos de estreñimiento severo y durante breves periodos de tiempo, ya que su uso continuado puede volver perezosos a nuestros intestinos y ocasionarnos dependencia. Utilizándolo como adelgazante, solo conseguiremos ocasionarnos diarreas, gases… y buscarnos un problema. Otros laxantes camuflados en píldoras adelgazantes son Plantago ovata, cáscara sagrada, frángula…

- Cola de caballo: es un diurético que nadie debería de tomar más de 2 semanas seguidas, por el mismo motivo que el Sen. El cuerpo se acostumbra a él y ya no hace su función correctamente. Muchas de las infusiones adelgazantes lo contienen.

- Cynara scolymus o Alcachofa: A ojos de la mayoría de la población, la panacea del complemento adelgazante, pues sirve para estimular la degradación de grasas y como diurético suave, sin embargo, podemos encontrarnos desagradables efectos secundarios en caso de hipersensibilidad a la misma o de enfermedad hepática y/o biliar, estando totalmente contraindicada en pacientes con litiasis biliar, ya que por sus efectos colagogos y coleréticos puede producir cólicos biliares.

- Fucus, Spirulina y otras algas marinas: son utilizadas como fibras naturales (por su contenido en alginatos) y como quemagrasas. El problema de estas consiste, sin embargo, en su alto contenido en iodo, elemento base en la síntesis de hormonas tiroideas, por lo que su consumo está contraindicado en caso de que se siga un tratamiento con estas hormonas o con agentes antitiroideos, ansiedad, insomnio, taquicardia, hipertensión arterial y cardiopatías. Aparte, estos alimentos de origen marino son muy ricos en minerales, por lo tanto, no se pueden consumir en exceso, pues podrían provocar desequilibrios electrolíticos y severas consecuencias sobre nuestra salud.

- Sauco, arándanos y jengibre: vendidos como diuréticos y digestivos, pueden interferir con la warfarina, un anticoagulante empleado para prevenir trombosis, embolias y otros problemas circulatorios.

4. Nunca tomar: más dosis de las indicadas en los prospectos de los productos, es una estrategia obvia para sacarnos más dinero.

5. Debemos estar atentos: a las cantidades de los componentes activos que nos venden o podemos llevarnos la desagradable sorpresa de que hemos comprado humo.

6. Ante cualquier duda: lo mejor es consultar con un médico y/o un especialista en nutrición.

Operación bikini, con tiempo, dieta ejercicio y cabeza, sí. Jugarnos nuestra salud en busca de un atajo fácil, mejor no.

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