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Mundial de Brasil, las niñas prostitutas del fútbol

Desde los años noventa America latina ha vivido un período de desarrollo social y económico que ha sido celebrado por asociaciones internacionales, financieras y políticas pero detrás del aumento de las clases medias se esconde una realidad dura e implacable.

Brasil el gran héroe

Desde la llegada de Luiz Inacio Lula Da Silva a la presidencia del país en el año 2003 disparó el deseo de una America latina en construcción, se evidenciaba una emancipación diplomática, económica y social de Estados Unidos que desde la caída de la URSS ya no vigilaba con temor su patio trasero Iberoamericano.

Pronto las políticas de Brasil dieron resultado el programa industrial logró relanzar la economía y los programas bancarios permitieron una mejora financiera. Los programas sociales fueron la punta de lanza de las promesas electorales y de la gestión presidencial, su principal politica fue la beca familia, considerado la mayor transferencia de renta del mundo benefició a 13, 200,000 familias contando con una financiación estatal de R$10,5 billones en 2007.

Tal fue el desarrollo económico, laboral, social y educativo que en cuatro años se redujo la pobreza  en un 11%

Mundial y Juegos Olímpicos, mafias y prostitución infantil

La cristalización de las políticas Brasileñas no se hizo esperar, frente a los elogios del FMI, el Mercosur, la UE y USA, y la clasificación de Brasil como la sexta economía mundial y como una economía en desarrollo que había despertado, convirtiéndose en un país llamado a convertirse en una futura potencia mundial. Brasil era el orgullo de America latina.

Producto de ese trabajo y de los excelentes resultados en la política interna, externa y en la decidida lucha contra el narcotráfico y la delincuencia Brasil presentó candidaturas para el Mundial de 2014 y los juegos Olímpicos de 2016, ambos se les concedieron, siendo el único país de la historia que va a organizar un mundial y unos juegos olímpicos consecutivamente.

Para la construcción de los estadios, sedes y hoteles que albergarán el mundial se desplazaron a Río de Janeiro y otras ciudades anfitrionas miles de trabajadores de la construcción. Que alojándose en las favelas cercanas a sus puestos de trabajo no tardaron en requerir servicios sexuales por lo que la demanda de niñas prostitutas se disparó.

Brasil ha invertido cientos de millones para albergar un mundial y unos juegos olímpicos que se pretende que sean los más espectaculares de la historia de los eventos deportivos. Las mafias a su vez también se preparan para recibir a los miles de visitantes siendo la droga y la prostitución infantil las perlas que estas mafias van a usar para recaudar millones.

Las niñas

Las niñas tienen entre 12 y 16 años y vienen de entornos desestructurados, sin protección familiar ni social, algunas se prostituyen voluntariamente para poder sobrevivir en un país que aún no da suficientes opciones de integración. La mayoría de estas chicas tuvieron que vender su cuerpo debido a la muerte de sus padres y sin la protección estatal la única salida es hacer la calle.

Otras niñas son drogadas o compradas por mafias a sus familias en los barrios mas pobres o en las ciudades mas lejanas del gigante latinoamericano y otras, por ende, son importadas desde África siguiendo las rutas de la droga para satisfacer la demanda.

Estas niñas ofrecen sus servicios en la calle a la vista de todos y las mafias actúan con total impunidad. La llegada de miles de turistas y la oferta que estas mafias pondrán a su disposición evidencia el fracaso en la lucha contra la prostitución infantil no solo del estado Brasileño sino del teatro internacional y de las asociaciones de derechos humanos y defensa del niño.

Datos

Según la línea Disque 100 (marca 100) donde se pueden reportar con total anonimato situaciones de violencia contra los menores y que esta gestionada por el gobierno Brasileño se notificaron en el año 2013: 6.753 casos de violencia contra menores y el Ministerio de Salud Brasileño confirmo la cifra de 620 casos de explotación sexual, dichos datos reportados al ministerio desde hospitales y ambulatorios.

Según los datos del gobierno Brasileño entre Mayo de 2003 y Marzo de 2011 se denunciaron 27,664 casos de abusos contra menores.

En las 12 ciudades donde se celebrará la FIFA World Cup se señala que ya existen casos de violencia física y sexual contra los menores.

Todos estos datos evidencian un preocupante fracaso y social aunque el estado se ha comprometido a luchar contra estas mafias con la ayuda de asociaciones y grupos internacionales la situación es muy grave. Un país incapaz de luchar contra la explotación infantil y asimismo proteger a los menores cumpliendo con la convención sobre los derechos del niños de la ONU no merece albergar un mundial de futbol, que no es otra cosa que una celebración del deporte.

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