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Mi experiencia con el ácido ascórbico o vitamina C como suplemento (I)

Mi experiencia con el ácido ascórbico o vitamina C como suplemento (I)

Durante años leí muchos artículos sobre temas de salud relacionados con la nutrición, los suplementos y, a pesar de todo, continué con mi vida “normal” y muy poco saludable. Así que trataré de mezclar la información con mis experiencias, porque creo que puede ayudar a no perder tanto tiempo como perdí yo en comprender lo necesario para realizar cambios saludables.

Estoy totalmente convencido de que gracias a los suplementos de vitamina C (ácido ascórbico, ascorbato de calcio) y de magnesio (en mi caso, bajo la forma de cloruro) superé la principal "enfermedad" que he padecido y que fue diagnosticada como asma bronquial alérgica. Llevo unos 10 años tomando vitamina C cada día y unos 8 desde que mi especialista me dijo que ya no necesitaba medicación. Él no sabía que tomaba suplementos de vitamina C (en cápsulas de un gramo). Desgraciadamente, ocultar este tipo de actuación al especialista es habitual, bien por temor a enfados o a risas.

Todo este tiempo (desde 2005) he estado sin medicación, sin síntomas, haciendo toda la gimnasia que quiero. Cuando tengo que respirar un ambiente con olor a tabaco, lejía, perfumes fuertes, no tengo más problemas que el resto de la población. Antes, cuando entraba en un ascensor y alguien había fumado allí, tenía que parar y bajarme. Cuando mido la capacidad pulmonar con el espirómetro me da siempre el máximo...

No sé si mi caso será anecdótico o no, pero con los años he descubierto algunas posibles explicaciones de lesta mejoría de mi salud.

Quizás sea el suplemento del que he aprendido más cosas y sobre el que he escrito más. 

Naturalmente el hecho de tomarlo no quiere decir que no consuma alimentos ricos en vitamina C. Todos los días suelo incluir como mínimo el zumo de un limón acompañando a los dos o tres tés verdes diarios que forman parte de mis costumbres desde hace años.

Casi nadie niega su valor esencial a través de la dieta.

Los defensores de las propiedades nutricionales y medicinales del ácido ascórbico como suplemento son muchos y prestigiosos, entre médicos y otros científicos: el Dr. Szent-Györgyi, Nobel de Medicina en 1937 por su descubrimiento de la vitamina C en 1927 y por sus estudios sobre sus funciones biológicas; el profesor Linus Pauling, Nobel de Química y de la Paz; el Dr. Matthias Rath; el Dr. Frederick R. Klenner; el Dr. Robert Carthcart III, etc.

El debate habitual sobre la vitamina C o ácido ascórbico es que refuerza las defensas o que no es ni siquiera útil para eso. La realidad, cuando se buscan estudios científicos en lugares como PubMed, es que resulta beneficiosa contra casi todas las dolencias, bien porque las alivia o las cura, bien porque las previene por su capacidad antioxidante y su participación en casi todas las reacciones biológicas del cuerpo humano. Útil contra el cáncer, la diabetes, el Alzheimer y el Parkinson, contra la hepatitis, los problemas del corazón y circulatorios, mejora el estado de ánimo, es un elemento esencial para la piel y para formar el famoso colágeno del que tanto se habla en la publicidad de los productos de belleza.

Un ejemplo de lo extraño que resulta escuchar a alguien que siga afirmando que la vitamina C no vale para casi nada puede ser el caso de la enfermedad de Parkinson. Existen numerosos estudios sobre su utilidad tanto a través de la dieta como de suplemento. Primero, en la prevención o menor riesgo relacionado directamente con el nivel de vitamina C o el consumo de una dieta rica en esta vitamina (Cerhan 1994, De Rijk 1997, Singh 1995). La dieta rica en vitamina C y E previene la enfermedad (Martin 2002).

Existe deficiencia subclínica (que no llega a producir la enfermedad carencial, pero daña  lentamente el organismo) en el Parkinson inicial (Yapa 1992) y como suplemento resulta útil tanto en las primeras fases como en las últimas (Linazasoro 1995, Nagayama 2004)

Estimula la síntesis de dopamina en el cerebro a partir de la tirosina (Seitz 1998) y previene la oxidación de la dopamina (Lancet, 1988).

Junto a un suplemento de vitamina E, tiene la capacidad de retrasar casi 3 años la necesidad de medicación, según estableció el prestigioso neurólogo norteamericano Stanley Fahn en un estudio de 1991.

No sólo debería ser imprescindible para el Parkinson, sino que lo es para casi todo. Debido a que es el "corazón" del colágeno, el "ladrillo" que forma las partes blandas del cuerpo -especialmente importante en los vasos sanguíneos-, su carencia podría afectar a la aparición de arrugas, aneurisma, ateromas, ictus, hernia de hiato, hernia inguinal, etc. (En la página web de "Vitamin C Foundation" hay cientos de estudios al respecto).

En el escorbuto, la enfermedad carencial de esta vitamina, no sólo sangran las encías y se caen los dientes, sino que todo el interior del cuerpo parece como si se deshiciera (según las autopsias) y las heridas antiguas se abren y los huesos soldados hace décadas se vuelven a quebrar. Afortunadamente ya es poco frecuente ese estado extremo de falta de vitamina C. Es más frecuente la carencia “subclínica”.

Algunos aspectos interesantes sobre esta vitamina (mitos, confusiones, etc.):

1.  Se trata de un suplemento, que no sustituye a la vitamina C de los alimentos (naranja, limón, kiwi, brócoli, pimiento, papaya), que llevan muchas otras sustancias beneficiosas. Me decía un amigo muy experimentado es estas cuestiones que si el suplemento fuera suficiente se llamaría alimento. En mi caso, tomo alimentos ricos en esta vitamina (por los flavonoides de los cítricos) y el suplemento.

2. No existe una vitamina C natural y otra artificial. La molécula es la misma. La mayor parte de los animales la sintetizan en el hígado con una enzima, L-gulonolactona oxidasa, a la glucosa (su carencia y confusión es un posible origen de los problemas circulatorios de los diabéticos en la vista, los pies y el corazón). Algunos estudios indican que la vitamina C y la B1 reducen esos daños.

3. El mito de la cantidad diaria recomendada (CDR). Según organismos y países, varía de 60 a 120 mg diarios. No sólo cada grupo humano tiene necesidades diferentes (niños, embarazadas, mayores, fumadores, deportistas, etc.), sino cada persona (lo que el Dr. Williams llamaba “individualidad bioquímica”). Una persona es diferente a otra y más que enfermedades, existen enfermos.

4. Los dos problemas que pueden producir cantidades mayores o megadosis de ácido ascórbico son trastornos intestinales (diarrea) y piedras en el riñón (por oxalatos).
Según la medicina ortomolecular, el primero indica hasta dónde se debe llegar con la cantidad y rebajarla hasta que desaparezcan esos trastornos (nivel de tolerancia). Ese límite puede estar en algunos gramos, pero aumenta al tener cualquier enfermedad, por ejemplo. El cuerpo necesita más vitamina C y la tolera mejor (una persona con gripe puede tomar más gramos diarios sin tener ninguna molestia intestinal).
Sobre la piedras en los riñones hay estudios que lo afirman y otros que lo niegan. Bebiendo bastante agua y añadiendo cloruro de magnesio no he tenido ningún problema en 8 años.

5. Un error frecuente: todo lo que se toma más allá de la cantidad diaria recomendada o CDR -60-120 mg al día-, es tirar el dinero porque el cuerpo lo elimina por la orina. No sólo hay estudios que demuestran que el cuerpo asimila más vitamina C cuando recibe una cantidad mayor todos los días sino que la vida media en el cuerpo es de 4 horas, así que hay médicos que aconsejan dar al cuerpo alimentos ricos en vitamina C o suplementos cada 4 horas, para mantener un nivel constante en la sangre.

En las farmacias se venden suplementos de vitamina C efervescente de un gramo, unas 15 veces la CDR.

(Si algún lector está interesado en los estudios mencionados, le puedo facilitar las referencias completas por correo).

ADVERTENCIA:

Es importante recordar que el uso de suplementos de vitamina C -y más aún por goteo intravenoso-, debe ser consultado y supervisado por el médico, el farmacéutico o el especialista legalmente autorizado.

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El Blog de Jesús Márquez / http://jesusmarquezrivera.com / jesusmarquezrivera@yahoo.es

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