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Llegan los “Superhéroes”

Llegó el momento, Israel bombardeó unas zonas en Siria, la excusa es la de siempre; “Hacer todo lo posible para proteger el futuro de Israel”, así lo dijo Benjamín Netanyahu el actual primer ministro de Israel.

Después de hacer varias lecturas en los medios de comunicación, he contemplado unas cuantas contradicciones tanto en los discursos oficiales de Estados Unidos como en los de la parte israelí sobre el ataque, lo cual no resulta sorprendente: en los que Netanyahu dijo que el ataque a Siria fue en mayor o menor medida, coordinado con las administraciones estadounidenses, justo después, salieron varios personajes de la administración estadounidense diciendo que no se enteraron del ataque hasta el día siguiente. Naciones Unidas tampoco se ha mojado, salvo en algunas palabras de Ban Ki Moon en las que dice que no tienen prueba del ataque, y es después de las declaraciones de Netanyahu claro. 

Todo eso viene justo después de que Estados Unidos informase de que, enviara más armas a la oposición siria, pero esta vez con tecnología más avanzada, según las declaraciones de Obama.

Pero lo que vengo cuestionando aquí, no es el porqué de este apoyo, sino, ¿Por qué a estas alturas?  

Después de dos años de guerra, y más de un millón de muertos y una barbaridad de heridos, ahora las grandes potencias deciden entrar para “resolver “ el conflicto, tanto tiempo que no habían esperado para intervenir en Libia por ejemplo.
Todos sabemos que el sistema de Bashar al-Assad ya está tocando su fin, no gracias a las ayudas estadounidenses, israelís o de otras partes, sino, gracias a la valentía que han mostrado los “Rebeldes” durante todo este tiempo de guerra, pero ahora que parece que está acabando todo, se hacen ver los “superhéroes”, que después de varias experiencias que ha tenido EEUU en sus intervenciones, se ha dado cuenta de que nada es gratis, en el mundo de los intereses no existe y nunca ha existido en sentimiento humanitario.

Ahora EEUU dirá que habrá que poner “orden”, y a lo largo de la historia hemos visto que ninguna ayuda, de cualquier tipo que sea no es gratis, todo tiene su cambio, peor aquí, ¿Cuál será el cambio?

Según mi modesta opinión, el caso aquí no será material, como es el caso de Libia o Irak, sino, va a ser un cambio geoestratégico, es un apoyo que condicionará a los que tomarán el poder, para darle más seguridad a esta zona por una parte, y por otra tomar posicionamiento, que en los últimos 20 años, el tema de la geoestratégica preocupa mucho a los “intereses” de EEUU, de hecho ya han tomado varias posiciones que, según los analistas, son el centro de la geoestrategia; como es el caso de Sudan y Somalia. 

Tomar posicionamiento en Siria podrá ser clave por una parte, para poner fin a las ambiciones de Irán, rodearle por todas partes, tal como ha pasado con el régimen de Saddam Husein, que con la ayuda del mismo Irán se ha llevado a cabo la intervención estadounidense en el territorio. Por otra parte, servirá para controlar las ayudas militares al grupo de resistencia libanes de Hizbullah, que en la mayoría de sus batallas contra Israel este último sale perdiendo, es el grupo que Israel siempre cuestiona cuando habla de su seguridad territorial, y lo mismo hace con los miembros de Hamas que viven en la Franja de Gaza, la parte que siempre se bombardea y nadie cuestiona, y lo vinculan siempre con que este grupo recibe ayuda armamestica, cosa que siempre sale negando el representante del grupo Hamas Ismael Hania.
Concluyendo, mi pregunta sería ¿Cuál será el resultado de estos ataques? ¿No agravará más el tema en la zona? El mismo ministro de asuntos exteriores de Gran Bretaña dijo que esos ataques podrán perturbar la seguridad de la zona, hasta cuando seguirán fingiendo derechos internacionales e injeriendo en los asuntos de los demás.

Por otra parte, ahora resulta  que EEUU y Rusia tienen puntos coincidente respecto a Siria, pero claro, después de mucho tiempo ya, intereses opuestos y perspectivas distintas. La semana pasada se adoptó el acuerdo Rusia y Estados Unidos para exhortar al Gobierno sirio y a los grupos armados que combaten contra el presidente Bashar al-Assad, a dialogar por una salida política y negociada de la crisis, enfrenta los mismos escollos de iniciativas anteriores, auspiciadas por Naciones Unidas y la Liga Árabe, y que resultaron en fracaso.

Washington y Moscú concluyeron que la base para llegar a una solución es el Acuerdo de Ginebra, adoptado en junio de 2012, un plan aprobado por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, además de Turquía, Qatar, Kuwait e Iraq, y que prevé el cese del las acciones armadas y el establecimiento de un diálogo político nacional que derive en un proceso de transición.

En ese momento, EE.UU. tergiversó el espíritu de lo acordado, y exigió la renuncia inmediata de Al-Assad, a pesar de que la hoja de ruta no se pronunciaba sobre la suerte del mandatario sirio. También siguió insuflando energías a los antigubernamentales armados para que rechazaran las amnistías ofrecidas por Damasco y continuaran sus acciones, y no detuvo el suministro de mercenarios y material bélico llegados con el concurso de financiadores en la región.

Ahora, Washington repite sus pasos: asegura que el mandatario sirio debe quedar al margen de cualquier ejecutivo de transición, una exigencia que hasta el momento Damasco no acepta.
Ante esta postura para nada constructiva, el canciller ruso, Serguei Lavrov, insistió otra vez en que la salida del poder de Al-Assad no debe ser una condición previa al inicio de las negociaciones de paz.

Este es el punto en el que no se ponen de acuerdo Moscú y Washington: los rusos no quieren intervención ni injerencia extranjera; pero los estadounidenses meten sus narices, y hasta el cuerpo entero, para lograr una transición política favorable a sus intereses geoestratégicos (aumentar el cerco contra Irán como hemos dicho anteriormente, y sacar del camino a una Siria aliada de Rusia).

Personalmente me resultó difícil de creer que el supuesto acercamiento de posturas entre Estados Unidos y Rusia —presentado por los medios— pueda tener un resultado positivo. Porque al parecer, a EEUU le preocupa más que Al-Assad esté en un gabinete de transición que la vida de los sirios, porque una vez acabado el enfrentamiento, el Presidente sirio estaría en mejores condiciones de implementar las transformaciones políticas, económicas y sociales a las que aspira la nación, lo cual supone otra vez la apertura de camino con Iran, y Un nuevo Gobierno salido de la voluntad popular expresada en las urnas, aun sin Al-Assad, podría seguir creyendo en una Siria no alineada a los intereses imperialistas. 

Este nuevo plan de paz del que estamos hablando, tendrá lugar finales de este mes en una conferencia internacional que quieren preparar Washington y Moscú, y sobre la que varios actores como la ONU y la Unión Europea han expresado su beneplácito.

Dicho todo eso, ese plan internacional de paz podría tener algún que otro obstáculo para llevarle a cabo, porque Si Al –Assad rechaza renunciar el poder a un “gobierno compartido” que tendrá todas las competencias, y el rechazo del cuerpo de seguridad y el ejercito dar su lealtad a un gobierno similar con la existencia de Bashar cerca, este gobierno de transición no tendrá ninguna competencia.

El resultado de este caos acabara con una Siria bajo una supervisión internacional permanente, y conflictos civiles inacabables. 

En definitiva, creo que el resultado de este problema está en las manos de los mismos sirios, porque no pueden afrontar estos riesgos si no se ponen de acuerdo sobre un cambio en el sistema político en Siria a un sistema democrático diverso, porque si siguen así pueden llegar a un camino sin salida, a conflictos belicos, que llevará cada grupo a aliarse con otra fuerza exterior, lo cual, sin duda alguna, provocará una división ideológica mas que nada. 

O salimos del euro o el país podría sumirse en un escenario de caos y violencia

Una Posible Unión