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La tecnología en nuestras vidas

Hace ya 33 años que murió Herbert Marshall MacLuhan el gurú de la aldea global, el hombre que intuyó que la transmisión de la información se iba a convertir en el problema central de las futuras sociedades humanas altamente tecnificadas. 

Se considera a MacLuhan el profeta de las nuevas tecnologías de la comunicación e información, las llamadas TIC, con las que estamos tan familiarizados hoy día.

Cuando escribió sus ensayos, muchos lo tomaron por loco, por un personaje pintoresco. En realidad fue un visionario, una persona lo suficientemente inteligente para intuir, de una forma muy aproximada, lo que iba a ocurrir apenas unas décadas más tarde: la revolución en las comunicaciones y en la forma de transmitir la información. 

El hecho incuestionable es que no solo las grandes empresas disponen de estas nuevas tecnologías, los estados o los servicios de inteligencia y de seguridad. Hoy día estas tecnologías están ya al alcance de cualquiera de nosotros. 

MacLuhan se refiera a esta nueva etapa como la Era de la Información.

Para él “el medio es el mensaje” lo cual enlaza directamente con lo que está ocurriendo en la actualidad. Más allá de los contenidos transmitidos, es el desarrollo tecnológico de los medios utilizados para transmitir el mensaje, el que condiciona al mismo y lo determina. En la actualidad, por ejemplo, el correo electrónico o la comunicación a través de dispositivos móviles, como los WhatsApp, han revolucionado definitivamente la forma cómo nos comunicamos. 

MacLuham profetizó una nueva era de realidad virtual y comunicación electrónica. Sobre estas bases se están construyendo  las sociedades actuales en plena evolución y transformación tecnológica.  Cuando hablamos de que la tecnología avanza más rápida que los cambios sociales, políticos, culturales, o legales, es una realidad.  

La sociedad de la información deja atrás a los viejos convencionalismos, las viejas ideas, los viejos modelos o pautas de comportamiento. Todo va más rápido,  los cambios son vertiginosos, afectan a nuestro comportamiento como individuos sociales, a nuestro trabajo, a nuestra familia, a la relación que tenemos que nuestros hijos, condiciona todo nuestro entorno. Quién no domine las nuevas tecnologías de la comunicación y la información se convierte en analfabeto tecnológico y, seguramente, tendrá muchos problemas para integrarse en esta nueva sociedad que se está construyendo. 

Internet ya está en los colegios y universidades, afortunadamente 

Los estudiantes lo utilizan como un valioso recurso educativo y, en general, todos utilizamos internet no solo para trabajar sino también para solucionar muchos asuntos cotidianos: desde reservar un vuelo de avión, comprarnos un libro, obtener información útil para nuestro trabajo, o cualquier cosa que se nos pueda ocurrir. 

Definitivamente estas tecnologías entraron ya en nuestras vidas para quedarse, invadieron el espacio público y privado. En el ámbito público hoy día es inconcebible una empresa, un profesional o una organización del tipo que sea, en cualquier parte del mundo, sin usar internet, correo electrónico, telefonía móvil, etc.

Pero en el ámbito privado ocurre exactamente lo mismo. Los hogares están altamente tecnificados. El hombre está transformando su yo social en su yo tecnológico, y cada vez más se relaciona través de dispositivos electrónicos sofisticados, lo que en cierta medida le lleva, a un proceso de aislamiento personal en cuanto a establecer relaciones físicas, aunque esto no signifique, necesariamente, su aislamiento social. Es simplemente otra forma de relacionarse, nueva y que condiciona nuestras vidas.

El uso que hace el hombre de la tecnología influye en la relación que mantiene con sus semejantes. El hombre actual utiliza la tecnología, se vale de ella, como medio de comunicación habitual con otras personas y no solo en la actualidad, sino en cualquier época histórica. 

Actualmente y con las tecnologías disponibles se pueden establecer patrones de relaciones humanas fluidas sin llegar a tener contacto personal. Las características de este modelo son la inmediatez, y la interacción en tiempo real. Estas tecnologías suponen por ejemplo para las empresas una disminución real de costes de viajes, y tiempo.

En el plano personal, el uso de estos sistemas de comunicación y trasvase de información están adquiriendo un protagonismo cada vez mayor en las sociedades más desarrolladas.  Ya es habitual comunicarnos usando internet, sin salir de casa.

Por otra parte el concepto de estar tecnológicamente desfasado define una realidad en el ámbito personal, social o profesional que puede producir otro tipo de aislamiento que se define como el estar fuera del circuito. Este hecho genera falta de competitividad social, y disminución de las opciones personales en cualquier ámbito. En el ámbito empresarial supone simplemente la muerte de la empresa. Si no estás en internet, no existes. 

Las redes sociales es un elemento relacional habitual entre las personas

Se han convertido en un medio esencial para hacer negocios, para hacer contactos, para buscar trabajo, para promocionarnos, etc. 

Es cierto que el acceso a las nuevas tecnologías es desigual, así como la formación en las mismas. Esto produce situaciones sociales discriminatorias en algunos sectores de la población, que se manifiesta en el mejor o peor acceso a un mercado laboral que ya utiliza masivamente las nuevas tecnologías para reclutar candidatos,  o a determinados servicios públicos, y a la información en general.

El conocimiento de las nuevas tecnologías y su uso es un tema importante, como los idiomas, para conseguir un puesto de trabajo en la actualidad. En este sentido, se están convirtiendo en un elemento de corte y selección, igual que dominar una segunda lengua, en el mercado laboral actual, exigente y flexible. 

Aquellos que no se han integrado en esta nueva sociedad del conocimiento y la información están quedando atrasados y marginados desde el punto de vista tecnológico. Este hecho le puede traer consecuencias negativas para su desarrollo profesional y social, que se traduce en la pérdida de oportunidades. 

Pero, en líneas generales, se puede afirmar que las ventajas sociales de las nuevas tecnologías son evidentes y medibles. Muchos aspectos de nuestra vida personal y social han mejorado y, en general, la existencia se ha hecho más fácil y cómoda.

Sin embargo todo tiene un coste. A semejanza del principio taoísta del yin y el yang, la dualidad de todo sistema encuentra en sí mismo dos fuerzas fundamentales y opuestas.
Si las nuevas tecnologías han generado enormes oportunidades de progreso y bienestar a la sociedad, han posibilitado y facilitado la comunicación a nivel global, han multiplicado por mil la velocidad en las comunicaciones y en las interrelaciones humanas, empresariales,

gubernamentales, etc, también cierto que cada vez existe mayor preocupación en la sociedad sobre el uso que se puede hacer de estas  tecnologías en todos los ámbitos.

George Orwell, en su espléndida novela 1984, ya vaticinó un estado controlador que haciendo uso de su poder y supremacía tecnológica, vigilaba a las ciudadanos hasta en sus más íntimos aspectos de la vida cotidiana. Sin llegar a estos extremos, es cierto que existe una preocupación entre las organizaciones que defienden los derechos civiles de cómo el estado o ciertos aparatos del estado utilizan estas tecnologías para ejercer el control social, sin ningún control aparente. 

Por lo tanto la primera idea es como arbitrar y poner en marcha controles legales para evitar la invasión en la vida privada de las personas, tanto por parte del Estado, como de otros particulares, empresas u organizaciones de cualquier signo. La revolución tecnológica va a tal velocidad que es difícil tener leyes actualizadas que impidan la vulneración de derechos fundamentales, como el derecho a la intimidad personal, el derecho al secreto e inviolabilidad de las comunicaciones, el derecho al honor, etc

El uso masivo de las nuevas tecnologías e internet nos convierte en ciudadanos públicos, y expuestos. El riesgo de mantener perfiles públicos en las redes sociales, es que cualquier pirata informático puede robar datos y utilizarlos sin el conocimiento y, por supuesto, consentimiento del interesado.

Cualquier hacker experimentado puede acceder a tu ordenador personal  

Robar tus datos personales. Las consecuencias de estos hechos delictivos pueden ser graves para la víctima, pero parece que todos estamos dispuestos a pagar este precio por vivir en una sociedad muy desarrollada tecnológicamente. Ni siquiera el Estado se ve libre del ataque de los hackers y tenemos múltiples ejemplos de hasta donde son capaces de llegar.

Hay quienes piensan que la influencia de la tecnología en las sociedades humanas está generando un proceso de deshumanización del hombre actual, por el hecho de pasar muchas horas interactuando con una máquina en un espacio cerrado.

Esta supuesta deshumanización no es tan real como parece. En primer lugar los modelos clásicos y tradicionales de relacionarnos no han desaparecido, sino que conviven con las nuevas formas. En segundo lugar, la educación debe ser el mecanismo que se tiene que poner en marcha para que la autoregulación sea la vía más efectiva del tiempo que cada persona quiera dedicarle al uso de estas nuevas tecnologías.  Quizás en el ámbito de los jóvenes o adolescentes se puede plantear una problemática más preocupante con el uso indebido de estas nuevas tecnologías. 

Hay estudios solventes que  indican que aquellas personas que utilizan de forma habitual internet y las nuevas tecnologías para comunicarse y relacionarse, son también las que tienen mayor grado de sociabilidad y comunicabilidad en entornos reales, y no solo virtuales. 
Por otra parte, estas ideas pueden venir cargadas de tópicos y lugares comunes. Quizás al hablar de deshumanización tecnológica no debamos centrarnos exclusivamente en las ideas-tipo: aislamiento, falta de contacto con la realidad, etc sino más bien qué tipo de información queremos y la calidad de la misma. 

Muchas veces la saturación de información insustancial, acumulada en miles de páginas, verdaderos basureros virtuales, degrada la información disponible, y nos perdemos en una selva de información fragmentaria e impersonal. Esta tendencia de saturar de información las redes es un riesgo real de deshumanización tecnológica. 

Hay voces que se levantan contra esta invasión tecnológica, que ha entrado en nuestras casas, que nos acompaña desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Se abordan problemas éticos, como si al interactuar con una máquina no te convierte a ti mismo en un programa. Cuando los desarrolladores de tecnologías digitales diseñan programas que te piden que interactúes con el ordenador, como si fuese humano, estás abocado a caer en un abismo de preguntas y cuestiones de índole filosófico, o simplemente introduces las claves y te poner a trabajar?

Las nuevas tecnologías tienen un desarrollo imparable y rapidísimo que van a condicionar la sociedad del futuro. Están condicionando nuestras vidas actuales. Según como las utilicemos tanto a nivel personal, como a nivel social y político, estaremos a un lado u otro de la frontera. Todo consiste en no pasarse al lado oscuro. 

 

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