Hi.

Welcome to my blog. I document my adventures in travel, style, and food. Hope you have a nice stay!

Historia de la peste negra

Historia de la peste negra

La historia de la peste negra desde el siglo IV hasta la actualidad. En la Edad Media cualquier enfermedad por poco virulenta que fuera, podía llegar a ser mortal, por la carencia de higiene, los pocos conocimientos de medicina y la falta de los medicamentos adecuados para su cura. Hasta un simple resfriado podía llegar a matar y diezmar la población. 

Además los pobladores eran tan supersticiosos, que echaban la culpa de las enfermedades a brujería, al paso de cometas o a la cólera divina. Incluso llegaron a inculpar a los judíos, a los que mataron en muchas ciudades.

Causas de la enfermedad

A parte de la falta de higiene y la carencia de medicamentos, otra causa que facilitó mucho la
propagación de la enfermedad fue la falta de alimentos debido al gran crecimiento demográfico que en la época feudal se había producido. 

Las tierras cultivables eran insuficientes para abastecer al pueblo, y se empezaron a sembrar tierras con bajo rendimiento, lo que provocó malnutrición y pocas defensas en muchas poblaciones, sobre todo las ciudades del interior. Así como estaban, con las defensas tan debilitadas, la llegada de una enfermedad grave, tuvo grandes repercusiones mortales en la población, sobre todo en los pobres. Pero atacó también a la nobleza e incluso de algunos reyes que se sentían inmunes porque no carecían de alimentos.

La peste bubónica

La peste llegó a Europa a través de las ratas negras, que vinieron en navíos de mercaderes
genoveses en 1347 desde Asia, y se extendió a través de las rutas comerciales. La falta de higiene fue la mayor contribución a la propagación de la enfermedad, pues la gente dormía en jergones de paja, al lado del ganado para calentarse en invierno, y eran pasto fácil de las pulgas.


Las ratas convivían con ellos en graneros, molinos y casas


Las pulgas picaban a las ratas negras infectadas de peste (en concreto de la bacteria Yersinia
Pestis
), y se la trasmitían a los humanos con sus picaduras. La enfermedad empezaba con fiebre muy alta, fatiga y sed, nauseas, tos, delirios y esputos sanguinolentos. Pero el síntoma diferenciador de otras enfermedades, era la aparición de bubones en las ingles, cuello y las axilas de los enfermos, por inflamación de los ganglios linfáticos.

Después de contagiarse los enfermos morían en una semana aproximadamente. Esta era la “peste bubónica”. No era contagiosa entre humanos, tan solo se trasmitía por la picadura de la pulga infectada, pero ellos lo desconocían. Pero sí observaron que ciertas profesiones, como los comerciantes de telas, eran más proclives a contraer la enfermedad, y por consiguiente había más afectados. Indagando la causa descubrieron que las ratas se refugiaban en los tejidos.

La población por observación sabía que morían más, en las casas con muchas ropas, donde se
podían esconder más fácilmente las ratas; por eso quemaban las ropas de los enfermos, no dejaban entrar cargamentos con tejidos a las ciudades amuralladas, ni incluso a los visitantes de las ciudades, si no se quitaban las ropas fuera de las murallas, las quemaban y se ponían otras que les suministraban desde dentro. Así de paso comprobaban que los individuos no tenían bubones.

La peste negra

Otra variedad era cuando atacaba a la sangre y producía septicemia. Se manifestaba con hemorragias en la piel, que producían grandes moratones casi negros, por eso la llamaron “peste negra”.

Pero cuando la peste atacaba a los pulmones y se convertía en neumonía, entonces se diseminaba por vía respiratoria y era muy contagiosa. Esta sí era letal para todo el que estuviera en contacto con el enfermo. Por eso hasta los médicos llevaban una especie de careta con forma de pico de pelícano, que les impedía acercarse a los enfermos lo suficiente para contagiarse.

La población observó que con esta variante de la enfermedad, cuando enfermaba un individuo, todos los demás familiares enfermaban también, y para prevenirse, los demás habitantes el pueblo les encerrara en casa poniendo una X roja en la puerta. Causó tal epidemia que en aquella época se decía que apenas quedaban vivos para enterrar a los muertos, pues murió más de un tercio de la población europea. 

Esta enfermedad fue erradicada con la llegada de la rata gris que extermino a la rata negra portadora de la pulga que causaba esta enfermedad.  En Florencia solamente un quinto de sus pobladores sobrevivió. En el territorio actual de Alemania se estima que uno de cada diez habitantes perdió la vida a causa de la peste negra. Hamburgo, Bremen o Colonia fueron las ciudades en donde una mayor proporción de la población murió uno de cada tres. También en la parte este de la península ibérica. El oeste, donde está Portugal estuvo menos afectado. Se cree que afectó a 25 millones de personas en Europa y más de 40 millones en Asia.

Se contagiaban primero las ciudades comerciales, que la extendían a las ciudades cercanas a través de las mercancías o de ellos mismos, y de ahí a los pueblos más interiores y al campo. Se extendía por rutas fluviales, y marítimas. La peste también se propagó hacia el sur, no ya por rutas marítimas, sino las rutas caravaneras de las especias y de la seda. Así llevó a Mesopotamia, a oriente Próximo y Egipto.

Se calcula que entre un tercio y la mitad de la población europea murió a consecuencia de la peste negra. La bacteria mató a 50 millones de personas en Europa entre 1347 y 1351.

Esta pandemia tuvo repercusiones sociales, pues el hombre deja de creer en un dios Omnipotente, desaparece el feudalismo y aumentan las medidas sanitarias, olvidándose de la brujería para pasar a la medicina racional, y con todo esto acaba la Edad Media y empieza la Edad Moderna y el Renacimiento. El genoma completo de la peste negra medieval da pistas sobre el patógeno Una variante específica de la Yersinia pestis, cuyo genoma completo ha logrado ahora secuenciar un equipo científico internacional. Los investigadores han utilizado las muestras tomadas de los restos de cuatro víctimas de la peste negra enterradas en el cementerio londinense de East Smithfield, entre 1348 y 1350.

Johannes Krause (Universidad de Tubinga, Alemania) y sus colegas investigando en las
muestras tomadas de los restos de cuatro víctimas de la peste negra enterradas en el cementerio londinense de East Smithfield, entre 1348 y 1350, han encontrado una variante específica de la Yersinia pestis, cuyo genoma completo ha logrado ahora secuenciar un equipo científico  internacional. Para ello ha sido necesario aislar, en los restos del cementerio londinense, la señal genética de la bacteria específica del ADN, de otros microorganismos, y de los propios humanos de la edad media.

De hecho, estos científicos han podido secuenciar el genoma de la cepa de la bacteria de la peste negra gracias a una nueva tecnología, desarrollada por ellos mismos, para obtener y purificar pequeños fragmentos de ADN degradados del antiguo patógeno y lo han identificado como una variante de Yersinia pestis. "Utilizando la misma metodología, la de aislar la señal genética de la bacteria específica, sería posible ahora estudiar genomas de todo tipo de patógenos antiguos, lo que nos proporciona una visión directa de la evolución de los patógenos humanos y las pandemias históricas", señala Krause. El equipo de investigadores concluye, que esa cepa de la mortífera provoca unas 2.000 muertes cada año en todo el mundo.

Es la primera vez que los científicos logran reconstruir el genoma de un patógeno tan antiguo, y es importante porque permite seguir el rastro de los cambios en su evolución y virulencia a lo largo del tiempo, explican los expertos de la Universidad McMaster (Canadá), que ha participado en la investigación.

Los investigadores descubrieron en sus análisis del genoma que en los 660 años de evolución de esa cepa bacteriana se habían producido relativamente pocos cambios en su genoma, pero esos cambios pudieron ser responsables de la virulencia de la famosa epidemia que barrió Europa en la Edad Media.

Los análisis genéticos también han permitido determinar el origen de aquella cepa mortífera en algún momento entre el siglo XII y XIII, lo que muestra que otra epidemia mucho más antigua, en la Roma de Justiniano, en el siglo VI, fue causada por otro agente patógeno diferente -aún por determinar- que se extendió por el Imperio Romano matando a unos cien millones de personas.

¿Podría resurgir la peste negra?

Si hubo una plaga de peste en la época del emperador bizantino Justiniano 800 años antes, en el siglo IV, y otra igual o más devastadora en el siglo XII, ¿qué nos hace pensar que no podría volver a repetirse una pandemia de peste semejante? Aunque la cepa de la plaga de peste de la época de Justiniano se extinguió, el patógeno que causó la peste negra evolucionó y causó otra epidemia 800 años después, y ha seguido mutando en uno  que todavía hoy en día causa muertes. Los investigadores publicaron en la revista The Lancet Infectious Diseases, que saber cómo ocurrió esa evolución sería crucial para entender las posibles futuras mutaciones de las cepas de la plaga, ya que la primera cepa murió, se transformó en la segunda, y esta ha mutado en una tercera que se ha extendido por todo el mundo, llegando a causar muertes en Asia en el siglo XIX.

Los científicos han conseguido reconstruir “el Árbol Familiar” de la cepa, a través del ADN
extraído de los dientes de algunos muertos. Y la conclusión a la que han llegado es que las cepas que existen hoy en día, se siguen transmitiendo por los roedores (no se sabe si ratas o gerbillos), y que son igual de mortíferas que antaño, pero los que hemos cambiado somos los humanos, con nuestra mejor higiene, destruyendo las poblaciones de ratas,(ya no conviven con nosotros en nuestras casas),y, sobre todo, los la administración de antibióticos.

Es en poblaciones menos desarrolladas, con menos higiene, y menos medios farmacéuticos, donde podría proliferar una epidemia y extenderse por las cercanías, hasta dar con una población con suficientes medios económicos que la erradicara con eficacia y rapidez.

Las pandemias y los brotes a gran escala, serían casi imposibles en el mundo occidental, no así
los brotes, que pueden aumentar a pesar de nuestra medicina moderna y sanidad, gracias a los
frecuentes viajes globales y podrían esparcir con rapidez cepas futuras. Hendrick Poinar, de la
Universidad McMaster de Canadá, agregó que la evolución de Y. Pestis claramente ha crecido con el tiempo, generando mutaciones nuevas en la medida que los roedores se están convirtiendo inmune a ellas.

Helen Donoghue, de la University College London, considera que es imposible saber si la peste
puede algún día resurgir a gran escala. Aunque concedió que sería poco probable.
"Los humanos son sólo huéspedes accidentales para este organismo. Son los roedores y los
animales que se alimentan de ellos (como las pulgas)
" los que son vulnerables.

"Es sólo cuando las pulgas están hambrientas o cuando se quedan sin ratas ni roedores -debido a fuertes lluvias o cuando no hay cosecha- que las pulgas buscan huéspedes alternativos. Los humanos sencillamente fueron desafortunados".

No obstante, la Organización Mundial de la Salud advirtió en noviembre de 2014, de una epidemia de peste bubónica en Madagascar. El virus mató alrededor de 47 personas. Pero era una población pobre, con casas entre pantanos y arrozales, llena de ratas y al lado de un río de aguas insalubres.

Aunque el último caso de peste fuera hace más de 10 años, la bacteria podría haberse mantenido en ratas infectadas, hasta que alguna hubiera mordido a un ser humano, desencadenando el proceso como en la Edad Media primero llagas y si llega a los pulmones produciría neumonía y se trasmitiría por la tos. Se controlaría con antibióticos. Las ratas negras podrían no ser las culpables de los numerosos brotes de peste bubónica en Europa.

Ésta es la conclusión de nuevo estudio publicado en Proceedings of the National Academy of
Sciences, la revista semanal de la Academia de Ciencias de Estados Unidos. “Si estamos en la cierto, tendremos que reescribir parte de la historia ” dijo Nils Stenseth, autor principal del estudio, de la Universidad de Oslo Según los investigadores, las repetidas epidemias de la peste negra -que asolaron Europa a mediados del siglo XIV, no pudieron ser causadas por ratas, pues las condiciones de calor y humedad no eran propicias para su proliferación. Pero sí lo fueron para otro roedor: el gerbillo (Gerbillinae), proveniente de Asia.

Stenseth y sus colegas no creen que las ratas fueran las responsables, sino que fueron los gerbillos, roedores provenientes de Asia central, donde las condiciones de humedad, veranos cálidos y muchas precipitaciones facilitaría la proliferación de estos roedores. Y que casualmente donde se daban estas condiciones y había puertos y comercio, la bacteria aparecía unos años más tarde en zonas portuarias europeas, expandiéndose después por el continente.

Una primavera húmeda seguida de un verano cálido habría provocado un marcado aumento de los gerbillos. "Estas condiciones son buenas para ellos. Significa que hubo una gran población de gerbillos en muchas áreas y eso es bueno para la plaga", añade.

Las pulgas, que también se desarrollan bien en esas condiciones, se pasaban a los animales
domésticos o a los humanos. Y como éste era un período de intenso tráfico comercial entre Oriente y Occidente, la plaga habría llegado a Europa siguiendo la ruta de la seda, explica el investigador. Y eso, más tarde, desencadenó las epidemias en Europa. (Foto: Spitalfields_E1)


Disculpas: Durante un tiempo indeterminado y por error del sistema este artículo estuvo a nombre de nuestro escritor Koldo Salazar, cuando en realidad pertenecía a la autora arriba mencionada, Victoria Suever.

Zenobia, la arquera de Palmira

Zenobia, la arquera de Palmira

Cocaína

Cocaína