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La industria Española y la inversión en I+D+I

La crisis económica en España dura ya un lustro, y según los expertos serán necesarios cinco años más para volver a los niveles de antes de desencadenarse la peor crisis económica de la historia reciente de este país.El inicio en 2008 de una crisis a nivel mundial supuso para España el fin del sueño inmobiliario en el que el país parecía sumido, confiando todo su crecimiento al desarrollo del ladrillo. Un sector de la construcción que creció como una hidra, haciéndose monstruoso y sobredimensionado (en los buenos tiempos España tenía más construcción nueva que Alemana, Italia y el Reino Unido juntos).

Ningún gobierno puso freno a los abusos, todo lo contrario, se veía con buenos ojos el crecimiento del PIB basado en la construcción y sector servicios, y no en el sector industrial. Se puede decir que la construcción y el turismo fueron los artífices de lo que se llamó el milagro español, y que tanto asombraba a Europa.

Se creció a un coste social, político y medioambiental altísimo que ahora tiene como indicadores la más absoluta degradación del litoral español, prácticamente aniquilado, el desempleo y la corrupción. Los ayuntamientos, con competencias plenas en materia urbanística y autonomía casi plena, se convirtieron en auténticos depredadores del suelo, con la invasión de terrenos destinados a usos sociales o terciarios, parajes naturales, etc.

El estallido de la burbuja inmobiliaria y la crisis bancaria del año 2010 con la restricción drástica de los créditos a familias y empresas, nos dejó la herencia del desempleo con cifras que rondan, hoy día, los seis millones de desempleados.

Este es el panorama al que se enfrentan las empresas españolas y los emprendedores en la actualidad. Uno se pregunta, como puede salir España de este abismo al que nos han llevado políticas económicas que solo buscaban mejorar los indicadores a corto plazo sin prever las consecuencias futuras, apostando por la especulación inmobiliaria y bancaria?

Es indudable que en esa época de euforia al que nos referimos, anterior al 2008, cuando se creía que España, por primera vez en su historia, alcanzaría el pleno empleo, y se confiaba que en un futuro se podría llegar desde los Pirineos a Tarifa saltando de terraza en terraza,el sector industrial fue el gran olvidado, el que sufrió la sangría del cierre de empresas, la bajada de exportaciones y la pérdida de peso en el PIB español.

El sector industrial es la columna vertebral de un país.

Es el sector capaz de generar empleo y riqueza, el que impulsa las tecnologías y patentes, el que se puede expandir a través de exportar sus productos finales en base a la investigación, y el desarrollo de nuevas tecnologías y, especialmente, en sectores tan estratégicos como las Tecnologías de la Información y Comunicación, junto a la inversión en Investigación Desarrollo e Innovación.

Como primera aproximación parece lamentable que en España la inversión en I+D+I no ha dejado de caer, mientras sube en Europa, con lo cual la distancia entre los países más desarrollados de la Unión Europea y España, no deja de crecer.

En 2012, el gasto español en I+D estuvo en el 1,33% del PIB, frente al máximo histórico alcanzado del 1,39%, mientras que en la EU ha aumentado por encima del 2%. En el entorno de la UE, España ocupa el puesto 16 de los 27, con una decena de países que superan la media del 2%. Esto supone que el sistema de innovación está contribuyendo menos que antes a la economía del país y, la situación, no tiene un horizonte de que vaya a mejorar a corto plazo.

También ha disminuido el número de investigadores (-3,3%) y de personas dedicadas a actividades de I+D (-3,1%), situándose en el 7,2% y el 11,9% de la población ocupada, respectivamente.

La necesidad de que España, en estos momentos de crisis, apueste precisamente por su sector industrial y por la I+D+I, es evidente. España necesita reconvertir su sector industrial para hacerlo competitivo en el exterior. Industrias tradicionales españolas como la industria cementera, la industria química, naval, línea blanca o todo el sector ligado a las nuevas tecnologías de la información y comunicación, etc necesitan investigadores y científicos que desarrollen investigación, desarrollo e innovación.

Las empresas y los estados que apuestan por políticas de I+D favorecen no solo la capacidad de innovar tecnológicamente, sino también de internacionalizarse para competir en mercados altamente exigentes. Estas empresas ofrecen también ventajas competitivas y tienen un gran potencial de crecimiento, con la generación de empleo.

Además de crear puestos de trabajo cualificados y estables por el coste de formarlos. A todas estas ventajas se suma también la de crear tejido industrial y productivo de empresas auxiliares y de suministros. Se debería diseñar una política industrial que apostara por la modernización del sector industrial a través de líneas de crédito en condiciones favorables y ligadas a la conservación del empleo y a las empresas que tuvieran planes de I+D+I, primando estos proyectos industriales sobre otros, y todo esto con la finalidad de crear sectores de alta intensidad tecnológica que permita al país se más competitivo, y aumentar el peso del sector industrial en el PIB español.

Se evitaría de esta forma la fuga de personas altamente cualificadas que no ven salidas labores y profesionales en España, de abordaría de forma sensata el problema del desempleo, especialmente entre los jóvenes, ya que el sector I+D genera valor añadido que podría ser aprovechado por empresas auxiliares y se crecería sobre bases más sostenibles y sólidas a como se ha hecho anteriormente.

Siempre se ha dicho que una época de crisis se puede transformar en una época de oportunidades, para los que saben adaptarse y buscar nuevos mercados y nuevos negocios. En España el sector de las nuevas tecnologías de la información y comunicación ligadas a internet, telefonía móvil, diseño de software, está generando nuevas oportunidades de negocio y la aparición de cientos de empresas tecnológicas.

Ahora se debe iniciar una política de apoyo al sector industrial tradicional y una apuesta clara, decidida y valiente por políticas de Investigación, Desarrollo e Innovación.

 

 

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