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La adicción al sexo

¿Que es un adicto al sexo?

El adicto al sexo es una persona que construye toda su vida alrededor de la satisfacción sexual, sea cual sea la manera en la que llega a tal gratificación, acudiendo a prostitutas o masturbándose compulsivamente con material pornográfico. Como con toda adicción busca desesperadamente el placer momentáneo que alivie su ansiedad, pasado un tiempo breve tras la “dosis”, tiene ganas de más y vuelve a la búsqueda, de tal forma que sus relaciones familiares, sociales y laborales se ver perjudicadas. A largo plazo se siente vacío, deprimido, exclusivamente gobernado por esa búsqueda de placer instantáneo que sólo le alivia efímeramente.

Como nos recuerda la socióloga Inmaculada Mújica, la adicción al sexo se convirtió en un tema público mediante el caso mediático de Michael Douglas, al que denomina “el sexo-adicto más famoso de todos los tiempos”.  El concepto comenzó a gestarse en los Estados unidos, donde había grupos de “sexólicos anónimos” y en el que la medicina institucionalizada comenzó a recabar datos a mediados de los años ochenta. (1) Poco a poco fue construyéndose lo que hoy se denomina el diagnóstico de “Trastorno de Hipersexualidad”. Un diagnóstico del nuevo milenio ampliamente discutido (2)

El sexo como fuente de placer.

Desde una perspectiva evolucionista el sexo es un mecanismo biológico para que las especies se perpetúen. Por tener esa función tan crucial, la sabiduría de la naturaleza ha asociado este instrumento a un intenso placer, para así asegurarse de que se cumple el papel de supervivencia de las especies.

No cabe duda de que el sexo es una gran fuente de placer, ya sea practicado solo o con otras personas. Al llegar al orgasmo, se producen la liberación de distintos neurotransmisores responsables del placer: dopamina, serotonina, oxitocina… Nos hace sentir mejor, los dolores se eliminan, se facilita el sueño y otros muchos beneficios que ya conoceremos por experiencia.

Sin embargo, como en todo, la moderación es una palabra clave. Es normal que deseemos y practiquemos sexo, pero hay un momento en que el sexo puede convertirse en algo problemático, y es cuando se excede la práctica del mismo o nos obsesiona. Vivimos en una sociedad donde el sexo ocupa un papel central, y a través de la publicidad, las series de televisión, la moda, etc, tenemos gran cantidad de estímulos de índole sexual. Así, que sólo podemos comprender auténticamente la Adicción al Sexo, si comprendemos el papel que ha jugado y juega actualmente en nuestra cultura.  

El sexo como fuente de trasformación.

En la historia de las religiones puede observarse la celebración de la sexualidad humana como una fuente de trascendencia. Mantener relaciones sexuales podía ser una forma de comunión mística  con la creación o una forma de purificación. Ya en el antiguo Egipto, las celebraciones en honor de Hathor, diosa cósmica que auspiciaba el amor y la música, terminaban con multitudinarias orgías públicas.

Lo mismo sucedía con las fiestas dedicas a Hermes en Creta, o a Afrodita en Chipre. Durante las saturnales, celebradas por los romanos en honor a la fertilidad de la tierra, se abolían durante días las clases y las restricciones sexuales. También la promiscuidad sexual era para los griegos una forma de orar a Dioniso. Más cercanos en el tiempo, la secta cristiana de los jlisti o flagelantes, bebían, se azotaban y cantaban en rituales en los que mediante el uso de la energía sexual trataban de alcanzar el éxtasis.

En oriente, perspectivas religiosas como el taoísmo o el tantra describen las relaciones sexuales como ritos que permiten alargar la vida o alcanzar la iluminación. El maithuna, término sánscrito para la unión sexual, es un ritual mediante el que los amantes se autorrealizan y alcanzan un estado sagrado de beatitud y fusión con el cosmos (3)

Fue luego, en los siglos posteriores, que las pulsiones sexuales fueron reprimidas mediante la imposición de un puritanismo ortodoxo. Especialmente exacerbado desde el protestantismo que más tarde viajaría a Norteamérica, cuya consecuencia aun podemos apreciar en las polémicas y debates que escandalizan a un sector de la población de los Estados Unidos.

El contexto de las adicciones al sexo.

Recuperación y banalización de la sexualidad.

Poco a poco la libertad sexual fue siendo reconquistada. El siglo veinte ha constituido un gran avance en la recuperación de la esfera sexual al ámbito humano. El psicoanálisis postuló la represión sexual como una fuente de sufrimiento psíquico. Reich (4), un afamado psicoanalista, fue más allá defendiendo que la ausencia de auténticos orgasmos era la fuente de los males de nuestra sociedad. Como escribió Lowen, uno de sus discípulos, un auténtico orgasmo requiere de cierto abandono, de un dejarse llevar por el cuerpo, de movimientos pélvicos no controlados conscientemente, de una descarga de las tensiones musculares que deja al organismo relajado y rejuvenecido.  (5).  La ciencia médica comenzó a interesarse por el sexo y los movimientos contraculturales, feministas o artísticos de la segunda mitad del siglo veinte rehabilitaron la sexualidad, al menos en occidente, a la vida pública normalizada.

Sin embargo la visión actual de la sexualidad humana está banalizada. Obedeciendo a las leyes contemporáneas del mercado, el sexo es un material de consumo. Como hemos visto, su poder sobre el ser humano, sobre su cuerpo y su mente, sobre la totalidad de su ser es inmenso. De ahí que como experiencia vendible sea un gran negocio global. En cierto sentido, la sexualidad es grandes ámbitos de nuestra cultura es meramente una forma de ocio, por lo que ha sido trivializada como tal. Es en este sentido sobre el que hay que comprender la adicción al sexo. Cómo nos recordaba una letra del cantautor Pedro Guerra: “Estás enfermo si piensas todo el día en el sexo…Pero hay una mujer desnuda  en cada tarro de yogur,  el cuerpo que jamás soñaste, en las hojillas de afeitar, en la pasta de los dientes, y a la hora de cenar, esa mujer blanca y desnuda que se ofrece y que se da”. (6) Piense el lector simplemente en la cantidad de pornografía que hay en internet, en cuántos anuncios del tipo “Chicas solteras buscan…” o fotografía de mujeres desnudas ha visto en los últimos tiempos haya buscado o no específicamente estos temas en la red.

La adicción al sexo hoy.

Se estima que un 6% de la población sufre de este trastorno. La masturbación compulsiva o una promiscuidad desordenada se definen como consecuencias de esta adicción. Desde un punto de vista psicológico se puede decir que muchos individuos que padecen este problema tienen las siguientes características:

  • Autoestima baja.
  • Sentir un vacio que quieren llenar con sexo
  • Alta impulsividad
  • En algunos casos tienen una imagen corporal distorsionada, que a través del sexo consiguen moderar. 
  • Sufren de pensamientos intrusivos sobre contenido sexual
  • Practican masturbación compulsiva usando como inspiración el extenso material pornográfico disponible en la red.

Es por esto que individuos con ciertos rasgos de personalidad sean más proclives a padecer esta adicción. 

El hecho de que una persona esté constantemente pensando en sexo, que lo situé en el punto principal de mira de su vida tiene terribles consecuencias para el individuo, que está cegado por un impulso visceral irrefrenable, no se puede concentrar en su trabajo, le da igual las consecuencias derivadas de la práctica sexual sin control, y en muchas ocasiones, por su marcada impulsividad pueden incurrir en comportamientos inadaptados como la práctica de relaciones sexuales sin usar la protección adecuada, con los riesgos que ello conlleva. Se han dado casos que resultan anecdóticos.

tales como individuos que han sufrido lesiones en su mano o muñeca debido a un onanismo compulsivo.

¿Pero existe la adicción al sexo?

Para algunos especialistas  el diagnóstico como tal obedece más a lo que queda de ideología puritana en la sociedad norteamaericana que a un hecho real. Para otros es un fenómeno cada vez más acuciante.

Todo comportamiento humano es susceptible de sucumbir a la obsesión y la compulsión, especialmente aquellos asociados a algún tipo de satisfacción. Y el sexo, como hemos visto, es una gran fuente de placer a todos los niveles. Así, que auténticamente existen personas que padecen una relación tortuosa con la sexualidad, han dejado de dominar el sexo para ser dominados por él, perjudicándose a sí mismos y a las personas que les rodean. No dejar de ser un hecho interesante para la reflexión que nuestra cultura haya gestado, tan recientemente, la Adicción al Sexo como un diagnóstico clínico, dado el número de personas que sufren por ello.

Le demos el nombre que le demos, esas personas existen. Esto nos hace plantearnos qué relación establecemos con el sexo como sociedad, como familias, como personas individuales. Le invitamos a reflexionar sobre ello.  Como ha visto, a lo largo de la historia el ser humano ha celebrado la sexualidad como una forma de religiosidad, o como un goce hedonista, o incluso la ha rechazado y reprimido obsesivamente. Nuestra vivencia del sexo puede ser una fuente de placer y crecimiento, de enriquecedoras experiencias y salud, pero también de sufrimiento. Es nuestra decisión contribuir a la creación de una cultura que facilite una expresión saludable de nuestra sexualidad y también, como individuos, está en nosotros elegir vivir la aventura que ello supone.

(1) Puede ampliar esta información en el artículo “Patología del sexo en el nuevo milenio: ¿Follar es divertido o es adicción al sexo?” de Inmaculada Mujika, publicado en la revista Norte de Salud Mental, Vol. 4, Nº. 15, 2002

(2) Una discusión al respecto se encuentra en “¿Existe realmente la adicción al sexo?” de Enrique Echeburúa Odriozola, publicado en la revista Adicciones: Revista de socidrogalcohol, ISSN 0214-4840, Vol. 24, Nº. 4, 2012, págs. 281-286

(3) El lector interesado en ampliar información sobre este tema puede consultar la obra del historiador de las religiones Mircea Eliade titulada “Erotismo místico en la India” publicado por la editorial Kairós.

(4) La obra de Reich es extensa y variada. Uno de los libros más relevantes osbre el tema y de más influcencia en la historia de las ideas del siglo XX es “LA función del orgasmo”

(5) El lector interesado en consultar la relación entre la sexualidad, el orgamo y la salud puede hacerlo en varias obras de Lowen como  "El amor, el sexo y la salud del corazón",  "La experiencia del placer" o  "Amor y orgasmo: una guía revolucionaria para la satisfacción sexual".

(6) Esta canción pertenece al disco “Golosinas” del cantautor canario Pedro Guerra, producido por la discográfica BMG Ariola.


Con la colaboración de Carlos López: Psicólogo. Psicoterapeuta y formador. Co-director de C.A.I.P. Centro Andaluz de Intervención Psicosocial www.centropsicosocial.es


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