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José y Asenet y el Nuevo Testamento (X)

Terminamos con la transcripción de los textos que anunciamos en el post anterior:

19,11:

José besó a Asenet y le dio el espíritu de vida; 
la besó por segunda vez y le dio el espíritu de sabiduría;
la besó por tercer vez y el dio el espíritu de verdad.

21,13-14.21 (texto largo): 

He pecado, Señor, he pecado…
He dado culto a dioses extraños, innumerables
Y he ingerido el pan de sus sacrificios…
He comido carne de animales estrangulados
Y he bebido una copa insidiosa de una mesa que lleva a la muerte”.

“José me humilló desde mi altiva posición
Me hizo humilde tras mi arrogancia.
Por su belleza me cautivó,
Por su sabiduría me pescó con un pez por el anzuelo
Y por su espíritu me sedujo…
Me dio a comer pan de vida
Y a beber la copa de la sabiduría, 
Y me hizo su esposa para siempre.

El texto básico de la “Cena del Señor”, a partir del cual se genera una tradición que es recogida por el evangelista Marcos, y de ahí pasa a Mateo y a Lucas es el siguiente de 1 Corintios 11,19-34:

Cuando os reunís, pues, en común, eso ya no es comer la “Cena del Señor”; porque cada uno come primero su propia cena, y mientras uno pasa hambre, otro se embriaga. ¿No tenéis casas para comer y beber? ¿O es que despreciáis a la Iglesia de Dios y avergonzáis a los que no tienen? ¿Qué voy a deciros? ¿Alabaros? ¡En eso no los alabo! 

Porque yo recibí del Señor lo que os he transmitido: que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan, y después de dar gracias, lo partió y dijo: «Este es mi cuerpo que se da por vosotros; haced esto en recuerdo mío.» Asimismo también la copa después de cenar diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre. Cuantas veces la bebiereis, hacedlo en recuerdo mío.» Pues cada vez que coméis este pan y bebéis esta copa, anunciáis la muerte del Señor, hasta que venga. 

Por tanto, quien coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Examínese, pues, cada cual, y coma así el pan y beba de la copa. Pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propio castigo. Por eso hay entre vosotros muchos enfermos y muchos débiles, y mueren no pocos. Si nos juzgásemos a nosotros mismos, no seríamos castigados. Mas, al ser castigados, somos corregidos por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo. 

Así pues, hermanos míos, cuando os reunáis para la Cena, esperaos los unos a los otros. Si alguno tiene hambre, que coma en su casa, a fin de que no os reunáis para castigo vuestro. Lo demás lo dispondré cuando vaya.

Este pasaje debe complementarse con la alusión en 1 Cor 10,21-22: 

No podéis beber el cáliz del Señor y el cáliz de los demonios
No podéis tomar parte en la mesa del Señor y en la mesa de los demonios
¿O queremos provocar la ira del Señor?

Para la eucaristía, aunque de un modo aparentemente indirecto, es realmente importante el texto del capítulo 6 del IV Evangelio:

Jn 634-35: 

Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan.» Les dijo Jesús: 

Yo soy el pan de la vida. 
El que venga a mí, no tendrá hambre, 
y el que crea en mí, no tendrá nunca sed.

Jn 6,41-42: 

Los judíos murmuraban de él, porque había dicho: 
«Yo soy el pan que ha bajado del cielo.» 
Y decían: «¿No es éste Jesús, hijo de José, cuyo padre y madre conocemos? ¿Cómo puede decir ahora: He bajado del cielo?»

Jn 6,48-58:

Yo soy el pan de la vida. 
Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera. 
Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. 
Si uno come de este pan, vivirá para siempre; 
y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo.»

Discutían entre sí los judíos y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?» Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: 
si no coméis la carne del Hijo del hombre, 
y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. 
El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, 
y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. 
El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. 
Este es el pan bajado del cielo; 
no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.»

Los temas comunes entre la novela de JyA y los relatos del Nuevo Testamento son los siguientes:

  • El comportamiento anterior al rito –como si desconocieran los efectos de éste- es incorrecto: Asenet adora los ídolos / los cristianos son criticados por Pablo por comportarse como si se tratara de una comida profana
  • Hay una bendición previa
  • Se come pan de vida
  • El pan ha bajado del cielo
  • Se bebe una copa de salvación
  • En ambas el pan y el vino representan una acción sacramental
  • El efecto es la inmortalidad /descanso/ resurrección de los elegidos
  • Se altera el orden normal de un qiddush judío (comida solemne) que es vino y pan.

En el IV Evangelio hay sustancialmente las mismas ideas cuerpo (+ sangre) de Jesús = comida que produce vida eterna. 
Se afirma que Jesús es el pan (= comida) bajado del cielo. 
Se contrasta explícitamente entre el maná del éxodo, una comida temporal, y la ingestión de cuerpo de Jesús = comida para siempre con efectos eternos. 

En la novela el maná está representado y superado por la miel que aporta maravillosamente el ángel = viene también del cielo.


Diferencias (prescindimos del marco novelesco con la intervención de un ángel):

A. En la novela de JyA: 

  • Se manifiestan expresamente ciertos efectos del rito:
  • revivificación, renovación, remodelación
  • Se especifica que además de pan hay ingestión de miel.
  • Hay probablemente una ceremonia de beso ritual con el que el oficiante otorga el espíritu de vida, verdad y sabiduría.
  • En el rito se afirma expresamente que la divinidad desvela sus “misterios”.
  • El convertido recibe probablemente un nombre nuevo.
  • Se indica expresamente que la unción-comida-bebida sustituye a actos similares en honor a los falsos dioses.

B. En la comida cultual cristiana (en Pablo)

  • Se afirma expresamente que Pablo ha recibido esta tradición “del Señor”, no de la comunidad (1 Cor 11,23).
  • Se afirma que el pan y el vino son (no se dice en Pablo si simbólica o realmente): la carne y el vino son el cuerpo y la sangre de Jesús.
  • El cuerpo de Jesús es entregado en sacrificio (vicario) por “vosotros”, que representa a  “todos” los creyentes.
  • La sangre sacrificial de Jesús establece “una nueva alianza” con Dios
  • La cena ritual es un recuerdo de una acción similar de Jesús 
  • La cena recuerda y anuncia la próxima (segunda) venida de Jesús. 

Algunas diferencias son fácilmente comprensibles, y en el fondo sin trascendencia) porque se trata de, en el caso de la novela de la conversión al judaísmo, de un rito único, mientras que la cena cultual cristiana es un acto de rememoración repetido. 

Los efectos de revivificación, remodelación y renovación se logran fundamentalmente en el cristianismo por el rito del bautismo.

Tampoco es problema la ausencia de la unción, porque en el cristianismo forma también un rito por sí mismo.

Seguiremos. Saludos cordiales de Antonio Piñero.


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