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La crisis política de España, el cantonalismo Español

La crisis política de España, el cantonalismo Español

¿Dioses? Tal vez los haya. Ni lo afirmo ni lo niego, porque no lo sé ni tengo medios para saberlo. Pero sé, porque esto me lo enseña diariamente la vida, que si existen ni se ocupan ni se preocupan de nosotros.”

Epicuro de Salmos  (341 AC-270 AC) Filósofo griego.

La mitología griega es el conjunto de creencias y observaciones  que dan cuerpo a leyendas e historias sobre una gran variedad de dioses,  como un conjunto que aparece formando parte de la propia civilización griega sobre el año 2.000 A.C. y que alcanzara su máxima expresión hacia el año 700 A.C., época en la que hacen su aparición tres colecciones de mitos clásicos:
 la TEOGONA  obra del poeta Hesiodo, y las ILIADA y ODISEA  obras de Homero.

En la mitología griega los dioses tiene la  apariencia externa de seres humanos, se manifiestan con sentimientos  humanos, no manifiestan revelaciones o enseñanzas espirituales con forma de practicas o creencias, no tienen una estructura formal ni poseen un código escrito en forma de libros sagrados.

Para los griegos, la morada donde residen los dioses  se encontraba  en el monte OLIMPO en la región de la Tesalia, en donde forman una sociedad deificada, organizada y sujeta  a  autoridad  y poder, se mueven con libertad formando tres grupos  a través de los cuales  controlan los poderes del CIELO, MAR y  TIERRA.

Esa organización estará compuesta por dos niveles de dioses: los dioses MAYORES y los dioses MENORES.

A los  dioses MAYORES se les conoce como los “dioses OLIMPICOS” porque habitan entre las cumbres que cubren la cima del citado monte, grupo formado por 12 dioses y cuya cabeza visible será la del dios ZEUS al que se someten los otros dioses:  HERA, HEFESO, ATENEA, APOLO ARTEMISA, ARES, AFRODITA, ESTIA, HERES, DEMETER y POSEIDON.

Los dioses MENORES conviven  con los otros MAYORES pero en un plano inferior, se encuentran en el monte OLIMPO pero por debajo de las cumbres, y gozando de un menor culto, entre su gran variedad destacan:

  • HESTIA, diosa del hogar, protectora de la familia y del fuego hogareño;
  • HECATE, diosa de las encrucijadas y caminos;
  • HELIOS, el Sol, solapado con el dios FEBO;    
  • SELENE, la Luna, absorbida por la diosa ARTEMISA;
  • PAN, dios de espacios agrestes contrarios a la civilización; 
  • ILIATA, diosa de las parturientas, del nacimiento;
  • MOIRAS, tres diosas del destino, la primera hila  el hilo de la Vida, la segunda hace un ovillo y la tercera corta el  hilo inesperadamente cuando ella quiere;
  • GRACIAS, diosas de la belleza, el encanto y la alegría;
  • MUSAS, diosas  del canto, de la poesía, las artes y las ciencias.

En la  cosmogonía-cosmología de la edad de los dioses, los hombres descendemos del dios DECAULION hijo del dios PROMETEO y de la diosa PIRRA hija de la diosa PANDORA, quienes  a su vez descienden de los dioses TITANES  a través de los dioses  OCEANIDES.

Los Dioses menores republicanos

En septiembre de 1866 se lleva a  cabo en España el primer intento de establecimiento de un régimen democrático  a través de la llamada “Revolución de 1866” conocida con el sobrenombre de la Gloriosa, intento que lo será primero en forma de monarquía parlamentaria para posteriormente  pasar a  serlo en forma de republica.

Tras la salida de  Isabel II  < La de los amantes, la de la fiesta continua, la que se  acostaba a las cinco de la mañana y se levantaba a las tres de la tarde, la de un modo de  vida que  levantaba fuertes críticas en la sociedad española.  Su primer  amante oficial fue el general Serrano a quien Isabel II  calificaba como “el general bonito”, y que producía un auténtico escándalo porque la reina lo perseguía por todos los cuarteles de Madrid. Llegó a tal nivel el escándalo, que el ejército decidió trasladarlo fuera de Madrid >   el gobierno provisional encabezado por Serrano convoca  Cortes Constituyentes que promulgan   la Constitución de 1869 en la que se recoge como  forma de gobierno la monarquía constitucional.

Después de  esa promulgación, dará inicio  la búsqueda de un rey que aceptase el cargo, cargo se recaerá sobre el duque de Aosta, Amadeo de Saboya  hijo del rey de Italia,  quien procedía de una antigua dinastía empadronada con la española.

El día 10 de febrero de 1873, Amadeo I de Saboya, tras 2 años de reinado en España  presenta su  renuncia al trono, en la carta de renuncia leída por  su esposa a las Cortes, entre otras cuestiones señalara:

Dos largos años ha que ciño la Corona de España, y la España que vive en constante lucha, viendo cada día mas lejana la era de paz y de ventura que tan ardientemente anhelo. Si fueran extranjeros los enemigos de su dicha, entonces, al frente de estos soldados, tan valientes como sufridos, seria el primero en combatirlos; pero todos los que con la espada, la pluma, con la palabra agravan y perpetúan los males de la Nación española, todos invocan el dulce nombre de la Patria, todos pelean y se agitan por su bien, y entre tantas y tan opuestas manifestaciones de la opinión publica es imposible atinar  cual es la verdadera, y mas imposible todavía hallar  el remedio para tamaños males…

El 11 de febrero día siguiente a la renuncia de Amadeo I de Saboya, se  constituye la  Asamblea Nacional formada por el Congreso y   Senado, asamblea que en votación de 258 votos favorables y 32 votos en contra, determinará la proclamación de la Republica  como forma del Estado pero sin determinarla como unitaria o federal, decisión que debía ser  llevada  a cabo por las futuras  Cortes Constituyentes.

El gobierno provisional presidido por Estanislao Figueras convoca elecciones a Cortes Constituyentes, elecciones  que se llevaran a cabo en el mes de mayo, y en las que el Partido Republicano Federal obtendría la mayoría con 343 escaños frente a los 31 escaños del resto de partidos políticos.  Resultado que tendría su explicación en la abstención de los monárquicos  influenciados  por la situación del país inmerso en la tercera guerra carlista, la renuncia del rey Amadeo I, y por las actuaciones de los radicales que habían intentado imponer la republica unitaria  a través de un intento de golpe de Estado, además de las incipientes organizaciones obreras adscritas a la Internacional Obrera que se habían pronunciado por la abstención.  Todas esas circunstancias darían lugar a  una baja participación que seria de menos  del 40 % del censo electoral.

La resultante mayoría del Partido Republicano Federal solo lo era en apariencia, mayoría engañosa por la propia división interna del partido donde existían tres grandes grupos:

los llamados “intransigentes”, que formaban el ala izquierda de la cámara, propugnando  que todos los poderes fueran para las Cortes, la constitución de la Republica Federal desde abajo arriba, desde los municipios, cantones o Estados, para desde ellos llegar al poder federal
los llamados “centristas”, liderados por Pi y Maragall, quienes coinciden en la idea de la Republica Federal,  pero  difieren en la forma que debe serlo de arriba abajo, primero elaborando una constitución federal y posteriormente creando los cantones o Estados federados los llamados “moderados”, liderados por Emilio Castelar y Nicolás Salmeron, forman el ala derecha de la cámara, defienden la formación de la Republica   democrática en la que deben tener cabida todas las opciones liberales, se oponen al poder revolucionario de las Cortes propugnado por los “intransigentes”, coinciden con los “centristas” en la prioridad de la creación aprobación de una nueva constitución.

El presidente en funciones  Estanislao Figueras, tras la constitución de las Cortes Constituyentes intenta  devolver los poderes a la cámara y propone como su sustituto al entonces ministro de la Gobernación   Francisco Pi y Margall. La oposición de los “intransigentes”, el conocimiento de que generales del ejercito “intransigentes”como Juan Contreras y Blas Pierrad preparaban un golpe de Estado con intención de proclamar la Republica Federal  “desde  abajo y al margen del Gobierno y las Cortes”,  unido a la negativa del propio Pi y Maragall,  harían que  Figueras temiendo por su vida huyera a Francia.

Al siguiente día de su huida, una masa de republicanos federales movidos por los “intransigentes” rodeara el Congreso de los Diputados, mientras el general Contreras al mando de la milicia llamada “Voluntarios de la Republica,” tomaran el ministerio de la Guerra.  Ante esa situación los lideres del “grupo de moderados” del partido, Emilio Castelar y Nicolás Salmeron  proponen que Pi y Maragall ocupe la presidencia del poder Ejecutivo vacante desde la huida de Figueras, intentando con ello  jugar la baza del prestigio que gozaba Pi y Maragall dentro del propio partido, los “intransigentes” aceptaran la propuesta con la condición de que los miembros del  Gobierno que presida  sean nombrados por las Cortes.

El 13 de junio Pi y Maragall pronuncia un discurso en el que expone  su programa de gobierno, discurso en el que lamenta las divisiones republicanas puestas de manifiesto en los ásperos debates parlamentarios  que se estaban dando y en los constantes desordenes públicos; proclama la necesidad de la prioridad en la elaboración de la nueva Constitución, expone su convicción de que la revolución que se lleva  a cabo no solo es política sino que también económica, su programa recogerá entre otras cosas: acabar con la guerra carlista, la separación de la Iglesia Estado, la abolición de la esclavitud, el establecimiento de jurados mixtos de empresarios y trabajadores, reformas a favor de las mujeres y niños trabajadores, el acceso de los jornaleros a las tierras desamortizadas.

El 16 de junio se crea una comisión de 25 miembros para elaborar la nueva Constitución.

El 17 de julio se presenta el proyecto de Constitución Federal de la Republica Española, elaboración  atribuida  a Castelar, y que en su articulo primero establece la composición de la Nación española formada por los Estados de: Andalucía Alta, Andalucía Baja, Aragón, Asturias, Baleares, Canarias, Castilla la Nueva, Castilla la Vieja, Cataluña, Cuba, Extremadura, Galicia, Murcia, Navarra, Puerto Rico, Valencia y Regiones Vascongadas.

Desde su principio el gobierno de Pi y Maragall se encontraría con la oposición de los “intransigentes” por no recoger en su programa reivindicaciones históricas federales como: la abolición de los estancos de tabacos, de la lotería, de los aranceles jurídicos.  Esa  oposición daría lugar  al bloqueo del gobierno por lo que el presidente Pi y Maragall presentara un propuesta de ley en las Cortes para que le sea concedida la facultad de nombrar y cesar a sus ministros <ministros que eran nombrados  por la cámara como condición impuesta por los “intransigentes” en su apoyo a Pi y Maragall>. La intención perseguida con esa propuesta era la de desbloquear la labor del gobierno mediante el cambio de ministros de corte centrista y moderado mucha  mas proclives a la gobernabilidad de país.

La respuesta del sector “intransigente” será  la de solicitar que mientras se redacta y aprueba la nueva Constitución, las Cortes se constituyan  en Convención creándose una Junta de Salud Publica que ostente el poder ejecutivo, propuesta que será rechazada por la mayoría de los diputados.

El 27 de julio los “intransigentes” responderán con un voto de censura contra el Gobierno, donde paradójicamente solicitan que el presidente Pi y Maragall se pase a sus filas.

El 28 de julio la crisis  se resolverá con la entrada en el Gobierno de ministro de  corte centrista y moderado, con un nuevo programa de gobierno basado en “orden y progreso”.

El 30 de julio el presidente Pi y Maragall solicita a  las Cortes poderes extraordinarios para acabar con la guerra carlista, poderes que serian limitados  al País Vaco y Cataluña, a lo que los “intransigentes” se opondrán por entenderlos como una  imposición a la tiranía y una perdida de democracia,  el Gobierno les tranquiliza asegurando  que solo serán de aplicación  a los carlistas  y nunca  a los republicanos federales. La propuesta será aprobada  por las Cortes, el Gobierno publicara un manifiesto justificativo de los poderes extraordinarios y hará un llamamiento al Ejercito de quintos y reservistas.

El 1 de julio, como respuesta a la política de “orden y progreso” del gobierno y al bando del gobernador civil de Madrid que limitaba  garantías de derechos individuales, los  “intransigentes” deciden abandonar las Cortes haciendo un llamamiento  a la inmediata formación de “cantones”, será el inicio de la llamada  “rebelión cantonal”

Del 13 de junio al 1 de julio, es decir, en apenas 18 días desde la huida del presidente en funciones Estanislao Figueras se pasara  del intento de establecimiento de una republica federal  a una  “rebelión cantonal”  

Los Hijos de los Dioses. La rebelión cantonal 

El  “cantonalismo”, como forma de  movimiento insurreccional  que aspiraba a la división del Estado nacional en “cantones” prácticamente  independientes, será la respuesta  que darán  los partidarios del federalismo radical.  Respuesta que se basaba en la idea  del establecimiento de ciudades independientes entre si  y que posteriormente de forma libre, se asociaran entre si formando una Republica Federal configurada de “abajo arriba.” Fenómeno que encabezaría la   pequeña burguesía, por su  influencia sobre el incipiente movimiento obrero que por aquel entonces  comenzaba a  nacer en España, y que además serviría de precedente del anarquismo español.
En Madrid se constituye el llamado  Comité de Salud Publica  que organiza una Comisión de Guerra presidida por el general Juan Contreras quien se compromete a sublevar  Cartagena, Valencia, Barcelona, Sevilla  y Murcia.

Dos semanas después del abandono de las Cortes la revuelta cantonal  será un  hecho en Murcia, Valencia y Andalucía, lugares en donde los  federalistas  locales se convertían en los dueños de la situación

El 12 de Julio, a las 5 horas de la madrugada, al dictado de la llamada “Junta  Revolucionaria de Salvación Publica” dará comienzo la insurrección  en Cartagena, la señal será un cañonazo dado desde el Castillo de Galeras y donde a  falta de una bandera roja, se enarbolara una bandera de Turquía   < posteriormente, un voluntario, en la mejor de las gestas épicas que tanto daño  han hecho a este país,  se hería en  el brazo con una navaja y con la sangre intentaba colorear de rojo la media luna blanca de la citada bandera turca >, mientras un grupo de voluntarios  invade el Ayuntamiento y otro toma las puertas de la murallas  de la ciudad.  Por la tarde se elabora un manifiesto donde se justifica  la proclamación del Cantón Murciano como un acto de defensa de la Republica Federal.

El 17 de julio, en un acto frente al gobierno civil de Valencia   la multitud, arengada por el diputado Feliu, dará vivas al Cantón Valenciano. Al día siguiente la milicia ocupa los puntos estratégicos de la ciudad y  a las 11 horas de la noche el cantón será un hecho. Cinco días después, tras la adhesión de 178 pueblos de la provincia, se proclama oficialmente el Cantón Valenciano  en la plaza de la Catedral con desfile de 28 batallones de milicianos al son de la Marsellesa.

El 21 de julio el diputado federalista Francisco González Cherma, al mando de 100 voluntarios, 2 compañías de carabineros y  1 compañía de infantería, sale de Valencia con la intención de proclamar el cantón de Castellón.  Los pueblos de Castellón a diferencia de los de Valencia, se opondrán al cantonalismo por su adscripción carlista lo que tendrá como consecuencia la intervención de las fuerzas conservadoras que disolverán la creada Junta Revolucionaria, de esa forma, el cantón de Castellón duraría solo 5 días.

En España se sucederán  otros levantamientos cantonales:

  • Andalucía, se crearan cantones en Sevilla, Málaga, Granada, Loja, Bailen, Andujar, Tarifa y Algeciras;
  • Murcia los de Almansa y Jumilla;
  • Extremadura los de Coria, Hervas y Plasencia, se llegara  elaborar un periódico llamada “El Cantón Extremeño” desde donde se hacen llamamientos  a la toma de armas y la creación de un cantón unido a Lusitania;
  • En pueblos de Salamanca, Toledo, Ávila.

La respuesta de los Dioses menores

El 14 de julio se debate la situación en las Cortes, debate en que el propio presidente del Gobierno Pi y Maragall explica las medidas tomadas por su gobierno para acabar con la rebelión cantonal.

El 15 de julio Pi y Maragall solicita de las Cortes la discusión y rápida aprobación de la nueva Constitución para frenar la citada rebelión cantonal.

El 17 de julio se da lectura en las Cortes al Proyecto de Constitución Federal elaborado por  el diputado Emilio Castelar, mientras que   a la vez, el diputado Francisco Díaz Quintero, miembro de la Comisión constitucional presentara su propio proyecto de constitución.  Ante la  situación de división, Pi y Maragall solicita  un voto de confianza a la Cámara para poder formar un nuevo gobierno, solo obtiene   93 votos de apoyo mientras otros 119 votos lo serán para el moderado Nicolás Salmeron, lo que provocara la dimisión del presidente del Gobierno Pi y Maragall.

La pretensión política de llevar a cabo una labor de “persuasión y represión”, la 3ª Guerra Carlista en  donde sus partidarios campaban a sus anchas por Vascongadas, Navarra y Cataluña, las partidas militares carlista llevadas a  cabo por el resto de España, la formación de un gobierno carlista en Estella con sus ministros y acuñación de moneda, la negativa del propio Pi y Maragall a tomar medidas de excepción, serian  razones mas que suficientes para terminar  con el efímero mandato de Pi Y Maragall. Mandato que concluiría tras 37 días,  tras condenar la insurrección  por considerarla una revolución a mano armada.

Tras el fin del mandato de Pi y Maragall, Nicolás Salmeron, líder del grupo  federal de  los “moderados”  será nombrado nuevo Presidente del Ejecutivo, su primera medida será la de cesar al general Ripoll  nombrado por el anterior presidente y en su lugar nombrar al general Pavía con instrucciones de terminar con  el cantonalismo, llegándole  a decir:

 “si usted consigue que un soldado español dispare su fusil contra un cantonalista, se habrá salvado el orden

El 19 de julio, tras conocerse la formación del Gobierno de Salmeron, se proclama el Cantón de Cádiz, donde se constituye su Comité de Salud Publica presidido por Fermín Salvochea al que se le unirán los gobernadores civil y militar.  Desde el cantón de Sevilla reciben apoyo en forma de material de guerra, mientras a su vez,  deciden incorporarse al Cantón de la Línea de la Concepción y al de San Fernando en un intento de reforzar su posición.  La base naval de la Carraca permanece fiel al Gobierno central llegando a bombardear Cádiz desde  la propia base naval.

El 23 de julio se proclama el Cantón de Málaga, que aunque de facto  ejercía como tal desde la proclamación de la Republica Federal, y que mantenía un status en forma de pacto no escrito entre el diputado y líder  de los intransigentes malagueños, Francisco Solier, pacto mediante el cual se establecían unas relaciones normales con el Gobierno a cambio de su nombramiento como gobernador civil de Málaga.  El 25 de julio en la reunión que mantenían los intransigentes para elegir  los miembros del Comité de Salud Publica, un grupo de ellos, pertenecientes al sector liderado por Carvajal, enemigo político de Solier, serán detenidos y 45 de ellos posteriormente deportados a la ciudad de Melilla. 

Los  pronunciamientos cantonales  fueron la  respuesta radical  del movimiento cantonal  contra la llegada al poder de Nicolás Salmeron, de tal forma, que llegarían incluso a nombrar un  “Gobierno Provisional” presidido por Roque Barcia. 

  • En esos momentos, entre carlistas y cantonalistas, se encontraban en España 32  provincias levantadas en armas.

Para Nicolás Salieron era prioritario salvar la Republica y sus instituciones liberales lo que suponía acabar  con carlistas  y cantonalistas, sus medidas inmediatas serán:

  • Destitución de los gobernadores civiles, alcaldes y militares afines a los cantonalistas;
  • Organización  de expediciones militares  a Andalucía y Valencia al mando de  generales que incluso eran contrarios a la Republica < Pavía y Martínez Campos >;
  • Movilización de reservistas, aumento de Guardia Civil en 30.000 hombres;
  • Nombramiento de delegados del Gobierno en provincias  con las  mismas atribuciones que las del propio Ejecutivo;
  • Autorizar a las Diputaciones a  la imposición de contribuciones de guerra;
  • Decreto  por el que se autorizaba que los barcos en poder del  “cantón de Cartagena” se consideraran como  barcos piratas <lo que suponía de facto, su apresamiento por barcos de guerra  de cualquier  país, estuvieran o no en aguas españolas>.

Esas medidas supusieron la caída de todos los cantones  excepto el de Cartagena que  resistiría hasta el 12 de enero de 1874.

El 6 de septiembre dimitirá  Nicolás Salmeron como presidente del Gobierno, ello por dos razones:

  • Negarse a  firmar la sentencia de muerte por ser contrario a la pena de muerte, de ocho soldados que en Barcelona  se habían pasado al bando carlista;
  • Por los desafíos contra su autoridad protagonizados por el  general Pavía.

El 7 de Septiembre será elegido nuevo presidente  Emilio Castelar, cuando la rebelión cantonal estaba prácticamente finalizada  con la excepción de Cartagena.

El nuevo presidente quedo impresionado por el desorden causado por la rebelión cantonal, llegando a escribir:

Hubo días en que creímos disuelta España, era como si se tratase de dividirla  en mil pedazos semejantes a  los que siguieron tras la caída  del Califato de Córdoba. Desde las provincias llegaban ideas de lo mas descabellado, desde quienes planteaban  resucitar la corona de Aragón, como si las formas del Derecho moderno fueran conjuros de la Edad Media, mientras otros  iban a construir una Galicia independiente bajo el protectorado de Inglaterra,  en Jaén que  se preparaban para una guerra con Granada, y Salamanca que temblaba pensando en la clausura de su universidad..”

Tras conseguir  facultades extraordinarias, suspendería las sesiones de las Cortes, lo que entre otras cosas suponía la paralización del debate y la consiguiente aprobación de  la Constitución federal.  A partir de ese momento gobernara a base de decretos  a través de los cuales,   organizaría el cuerpo de artillería  del ejercito  que había sido disuelto meses antes tras la finalización del reinado de Amadeo I, llamaría a filas  a reservistas, convocando una leva con 200.000 hombres para el ejercito, lanzando un empréstito de 100 millones de pesetas para los gastos de guerra.

El ultimo Hijo de un Dios menor, el  Cantón de Cartagena

El mismo día en que las Cortes a propuesta de Emilio Castelar, votan la supresión de sus sesiones,  en Cartagena el diario “El Cantón Murciano”  publicara un llamamiento  del nombrado comandante general de la fuerza ciudadana  Antonete Gálvez, llamamiento que finalizara con estas frases:

Al que diga que esta plaza se entregara, prendedle en el acto, que ese es un traidor. Esta plaza no se entregara nunca..

La Junta Soberana de Salvación  mediante un decreto  aprobara la acuñación de moneda cantonal por  un valor  de 5 pesetas, que vendría a sustituir  las monedas de 2 pesetas del Gobierno, en su decreto señalara:

Cartagena quiere ser la primera  que esparza por el mundo un  testimonio de imperecedera memoria, que recuerde a las futuras generaciones el grito de justicia y fraternidad”   

A finales de octubre la población comenzara a dar señales de cansancio por el largo asedio al que estaba sometida la ciudad de Cartagena, asedio  que se  había iniciado en el mes de agosto.  A primeros de noviembre una manifestación exige la celebración de unas elecciones, elecciones que serán convocadas por la Junta y cuyos resultados no variaran sustancialmente la composición de la citada Junta.

El Ministro de la Guerra  José Sánchez Bregua comunicara a al general Ceballos al mando del asedio, la conveniencia de bombardear a la plaza  con 5.000 proyectiles, para quebrar el animo de los defensores.

El bombardeo comenzara el 26 de noviembre de 1873 y se prolongara hasta el último día de asedio el 12 de enero de 1874, detrás quedarán 27.189 proyectiles arrojados, con 800 heridos  y 12 muertos, quedando prácticamente arrasada la ciudad en donde solo quedarían en pie 28 inmuebles.

En Madrid se sucederían una serie de hechos que a la postre serian decisivos para la rendición del cantón de Cartagena.  Cristino Martos líder de los radicales y el general Serrano líder de los constitucionalistas acordaran un golpe de fuerza para evitar que el Presidente Castelar fuese  sustituido al frente del Poder Ejecutivo, a través del voto de censura que previsiblemente iban a presentar conjuntamente Pi y Maragall  y  Salmeron en la reapertura de las Cortes.

Efectivamente, cuando se reabren las Cortes el 2 de enero de 1874, Manuel Pavía capital general de Madrid, <general que seria encargado de encabezar  el golpe de fuerza > tenia  preparadas las tropas para el caso de que Castelar perdiera la votación parlamentaria. En la otra parte,  batallones de Voluntarios de la Republica  estaban a su vez preparados  para actuar en el caso contrario, es decir, si Casterlar ganaba el voto de censura, en cuyo caso marcharían hacia el Congreso para tomarlo, de hecho, los cantonalistas de Cartagena habían recibido la contraseña de resistir hasta el 3 de enero, día en que siendo derrotado de una u otra forma el Gobierno de Castelar, se formaría un gobierno  que  “legalizaría la situación y cantonalizaria a España”

Nicolás Salmeron retira el apoyo al Presidente Castelar, se  lleva  acabo la votación de censura y el Gobierno de Castelar cae derrotado por 120 votos a favor y 100 en contra, resultado que le llega al general Pavía quien inmediatamente ordena la salida hacia el Congreso de los Diputados, situándose  personalmente al frente del edificio  del Congreso, en el momento en que se  estaba llevando a cabo la votación para elegir al candidato Eduardo Palenca Asensi  como nuevo presidente.

Nicolás Salmeron recibe una nota de uno de sus ayudantes y firmada por el general Pavía, donde se le conmina  al desalojo del local, inmediatamente se suspende la votación y al poco entran las fuerzas de la Guardia Civil disparando tiros al aire por los pasillos lo que daría lugar a que los Diputados abandonaran el Congreso.

El general Pavía ofrece la presidencia del Gobierno a    Nicolás Castelar quien rehúsa el ofrecimiento por serlo con medios antidemocráticos, asumiendo la presidencia el líder del liberal  Partido Constitucionalista  Francisco Serrano, quien  se fijara como objetivo el acabar con la rebelión cantonal  y la tercera guerra carlista.

El 8 de enero de 1874 a través de un manifiesto se justificará el golpe del general Pavía, justificación que será sobre la idea del desmembramiento de España  o del triunfo del absolutismo carlista. En el manifiesto se anunciara  la convocatoria de sesión de Cortes Ordinarias para designar la forma del Estado,  republica o alternativamente monarquía:   

“la forma y modo con que han de elegir  al supremo Magistrado de la Nación, marcando sus atribuciones  y eligiendo  al primero que ha de ocupar tan alto cargo”  

La dictadura de Francisco Serrano restablecerá  la Constitución de 1869 mientras las Cortes  seguirán disueltas en tanto no sea normalizada la vida política, dictadura que  no encontrara resistencia popular  alguna  excepto en Barcelona  donde  entre los días 7 y 8 de enero se levantaran barricadas y se declarara  huelga general que provocara una decena de victimas, los hechos mas graves  se darán en Sarria donde  se producirá un levantamiento  encabezado por  el Xich de las Barraquetas al mando de 800 hombres.

El  10 de enero se decreta la disolución de la sección española de la  Asociación Internacional de Trabajadores < AIT > por “atentar contra la propiedad, la familia y demás bases sociales” 

 En el cantón de Cartagena, tras el golpe militar de Pavía se perderá toda esperanza de triunfo lo que les llevara a platearse la capitulación. Sucesos como la explosión del deposito de pólvora del Parque de Artillería, lugar donde se refugiaban por encontrarse fuera del alcance  de los cañones enemigos, explosión que provoca 400 muertos < se tuvo sospechas de sabotaje >, hecho que fue definitivo para mermar la capacidad de resistencia del cantón.

En la tarde del día 11 de enero  se llevara a cabo una asamblea   entre miembros de la Junta, militares, voluntarios y movilizados, en ella  y a propuesta de Roque Barcia, se  decide la rendición que se llevara  cabo bajo acuerdos de indultos, reconocimientos de grados  y empleos concedidos durante la insurrección,  con excepción hecha de los componen o han formado parte de la Junta Revolucionaria.

Los lideres del movimiento cantonal escaparan hacia  Oran, Argelia, a bordo de la fragata Numancia donde arribaran el 13 de enero, permanecerán detenidos por las autoridades francesas hasta el 9 de febrero en que serán puestos en libertad, mientras la fragata será devuelta al gobierno español  sin las personas que viajaban en ella.  Posteriormente tras la Restauración, se concederán amnistías  y el líder Antonio Gálvez podrá volver a su Torreagüera natal  donde mantendrá una relación de amistad con Canovas del Castillo.

Roque Barcia, el presidente elegido de la Revolución Cantonal, no llego a huir en la citad fragata, cuatro días después de la rendición del ciudad de Cartagena, publicara un documento donde  “condena la rebelión cantonal, ello, a pesar de haber  sido uno de los principales lideres e impulsores de la misma”. 

En dicho documento expresara una serie de  falsedades como:

  • Que  estaba retenido en Cartagena porque no le dejaban salir;
  • Que era un prisionero mas de sitiados que de los sitiadores;
  • Que todos sus compañeros eran muy santos, muy justos, muy buenos, pero que no servían para gobernar  ni una aldea;
  • Que sin abjurar de sus ideas y siendo lo que siempre fue, reconocía al Gobierno actual.


En el gobierno se produce el cambio de ministro de la Gobernación que será  ocupado por  Eugenio García Ruiz  a propuesta del general Pavía. El nuevo ministro llega con actitud represora  contra todo lo que sea  federal, pretenderá incluso  detener a Francisco Pi y Maragall que nada había tenido que ver con la rebelión cantonal, hecho que no podrá llevar a cabo por  la oposición del resto del gobierno de Serrano que se opondrá decididamente.

El nuevo ministro García Ruiz encarcela y deporta a cientos de personas anónimas por  ser cantonalistas, internacionalista o agitadores, y sin que conste en las actas si lo fueron  con sometimiento a un juicio.

Las deportaciones lo serán  a lejanas colonias como: islas Marianas en el Océano Indico, Filipinas, Cuba.  En total se cifra en 1.099 las personas deportadas sin saber exactamente las que lo fueron a Cuba, ni las que sin ser deportadas cumplieron condena en las cárceles peninsulares.

Los Nuevos hijos de los Dioses  menores

Ante la crisis institucional que  actualmente vive  España, propiciada por una serie de hechos: el desgaste de la clase política, la falta de una adecuación ideológica  de los partidos  políticos ante el reto de los nuevos tiempos, la utilización de la política  por los propios  actores políticos  como una suerte de profesión  lucrativa de la política como  una suerte de profesión lucrativa, la  aparición de los históricos salvadores de la patria que tantos folios han escrito en la historia de este país, el descrédito social, y lo que es mas grave aun, el propio habito sociológico del pueblo español, de ponerse  de espaldas ante su propia realidad, actitud que inevitablemente le ha llevado a desarrollar el habito de abrazar cualquier banderín de enganche que prometa como en el  viejo dicho del “oro y el moro”, están dando lugar  a viejos  vientos que nada de innovadores tienen y si mucho de repetición de   históricas equivocaciones. 

La tradicional falta de capacidad para interpretar la historia y  la poca  o nula capacidad de interpretación de si mismos, llevan a la clase política al fomento de un  “federalismo ocasional” como si de una suerte de conjuro milagroso  contrario al  Derecho moderno, que  a través de un plumazo  basado en titulares y maximalismos dogmáticos,  fueran por si mismos,  capaces de  sacarnos de la actual situación social, obviando que el político español históricamente y salvo raras excepciones,   siempre tuvo como meta  el  poder como forma de herramienta de uso personal, poder al que nunca  le hizo ascos el camino a  seguir para lograrlo  y siempre que fuera  el mas corto posible. 

Frente a ese  federalismo ocasional cabe repetir aquello  que alguien con mucho sentido dijo: “conviene saber de donde venimos para saber donde estamos y sobre todo, donde queremos ir” 
 
Una cosa es continuar la historia y otra repetirla” 

Jacinto Benavente (1866-1954) Dramaturgo español. (Foto: European Parliament)

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