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Argelia : El terrible e infinito sufrimiento del pueblo argelino

A pocos kilómetros de España, a la otra orilla del mar existe un país llamado Argelia, situado en el norte de África, con 998 Km. de costa mediterránea, con una superficie de 2.381.740 kilómetros cuadrados (Incluyendo las regiones bereberes y el Sahara oriental) y, lo más importante, cuenta con fecundos yacimientos de petróleo, gas natural, hierro, fosfatos, uranio... además cuenta con una población de unos 40 millones de personas. La religión dominante es el Islam (suní), el 99% de los argelinos son musulmanes. También existe una comunidad cristiana y judía que son menos del 1% del total de la población pero que cada vez es menos debido a su extrema marginalización por la comunidad extremista musulmana del país.

Cuento todo esto para que no se nos olvide que Argelia también existe y sobre todo existen los argelinos, uno de los pueblos más maltratados, castigados, masacrados, torturados y manipulados que pisaron nuestro planeta. También lo digo por que, desde la colonización francesa y hasta hoy en día el pueblo argelino sigue sufriendo en silencio

Argelia tras la segunda guerra mundial

Tras la Segunda Guerra Mundial, en la sociedad argelina empezó a crecer el sentimiento de la independencia. Muchos militares argelinos que habían colaborado en liberar Francia, se vieron frustrados por el trato que la metrópoli daba a los ciudadanos nativos.

Tras la guerra de Indochina, fueron bastantes los soldados argelinos que empezaron a considerar que era el momento de obtener la independencia para Argelia.
La guerra se llevó a cabo en forma de lucha de guerrillas y enfrentamientos contra el ejército francés y las unidades adicionales de origen local llamadas harkis. Hoy en Argelia el término «harki» se utiliza como sinónimo de traidor.

Los civiles de origen europeo y argelino fueron desde el principio blanco de atentados terroristas por parte tanto del FLN como de las organizaciones terroristas armadas pro-francesas OAS. Hubo varios episodios muy sangrientos como el ocurrido en El Alia. Sobre el número de muertos se habla de una cifra de 33 000 franceses y un número superior de argelinos. El FLN habla en torno al millón de muertos, aunque hay autores que rebajan el número de muertos argelinos y recuerdan que el FLN mató a todo argelino que, según ellos, colaboraba con los franceses. Hay autores que dicen que en 1962 hubo más muertes que en otros años. Los guerrilleros independentistas se autodenominaban djounoud o muyahidines.
El ejército francés respondió tratando de obtener el máximo de información, en particular utilizando la tortura, para localizar a los responsables de atentados, lo que se agudizó durante la batalla de Argel. El FLN luchó también contra otras corrientes nacionalistas, resultando esta corriente la predominante. La guerra terminó con el reconocimiento, por parte de Francia, a través de los acuerdos de Evian de la independencia de Argelia el 5 de julio de 1962. Significó la expulsión de unos 350 000 colonos europeos de origen francés, español e italiano y miembros de minorías como judíos. 

El reto que se convirtió en un logro. Argelia era finalmente un país independiente. Pero por muy bonito que eso sonaba la alegría duro lo que dura el hielo en el desierto. Después de la huida masiva de los colonos europeos los militares argelinos instauraron una dictadura vestida de falsa democracia y tomaron rápidamente el poder y el control del país y de sus ricos recursos naturales. De pronto los argelinos vieron como sus suenos se esfumaban y la tan costosa independencia se transformo vertiginosamente en una dura y mortal dictadura militar. 

Los militares argelinos tenían ahora el control absoluto sobre el pueblo argelino. Todas las libertades y el bien-estar de los cuales los argelinos estaban acostumbrados formaban parte ya del pasado. El gobierno militar argelino uso el islam como un arma eficaz de controlar un pueblo confundido entre la modernidad francesa y la cultura árabe musulmana. Se acercaban tiempo aún más dolorosos para un castigado pueblo argelino que cada vez se veía más apenado.

La guerra de las arenas

Antes de la colonización francesa en el siglo XIX, partes del sur y el oeste de Argelia pertenecían a Marruecos. En la década de 1930 y, más tarde, en los años 50, Francia integró, en lo que se conoce como el Departamento de Ultramar de la Argelia francesa, las zonas de Tinduf y Béchar. Cuando Marruecos accedió a la independencia, quiso reafirmar la soberanía sobre estas áreas. En un esfuerzo por reducir el apoyo que el Movimiento de Liberación de Argelia recibía de Marruecos, Francia ofreció devolver esas zonas a cambio de poner fin a ese apoyo. El Rey Mohammed V se negó a hacer un trato con Francia a espaldas de los "hermanos de Argelia", y acordó con el gobierno argelino provisional del líder nacionalista Ferhat Abbas que, una vez que Argelia obtuvo la independencia, habría de re-negociarse la situación de las zonas de Tinduf y Bechar.

Sin embargo, inmediatamente después de la independencia de Argelia, y antes que su acuerdo con el Rey Mohammed V pudiese ser ratificado formalmente, Abbas fue expulsado del Frente de Liberación Nacional (FLN) por un gobierno apoyado por la coalición militar encabezada por el líder radical de Ahmad Ben Bella. Los últimos sangrientos años de la rebelión del FLN, se habían desarrollado fundamentalmente para impedir la división por parte de Francia de las regiones del Sáhara del naciente Estado argelino, por lo que ni Ben Bella ni el resto, de la época de la guerra FLN, se inclinaban a abandonarlas cuando la independencia de Marruecos se logró. Los militantes argelinos, por lo tanto, no reconocen a Marruecos sus históricas reivindicaciones políticas. En lugar de ello, su percepción de las demandas de Marruecos es la de un intento de agredir al país cuya independencia había sido duramente ganada y presionarlo cuando se encontraba en su punto más débil ignorando completamente toda el apoyo militar y política que el Rey Mohammed V les proporcionaba.

Argelia seguía sufriendo las consecuencias de los enormes daños causados por la guerra de independencia, y el gobierno apenas tenia control sobre todo su territorio; de forma significativa, una rebelión bereber en lucha contra el FLN y bajo la dirección de Hocine Aït Ahmed había estallado recientemente en la cabila de las montañas, produciéndose una escalada de tensión, ya que ninguna de las dos partes quiso retroceder.

Las escaramuzas a lo largo de la frontera se intensificaron en el tiempo, transformándose en un verdadero enfrentamiento, con intensos combates alrededor del oasis de Tindouf y Figuig. El ejército argelino, sólo formó filas de la guerrilla del FLN del Ejército de Liberación Nacional (ALN) todavía orientada hacia la guerra asimétrica, y había poco material pesado. Estaban listos para la batalla y había decenas de miles de veteranos experimentados, y el fortalecimiento de las fuerzas armadas han sido una prioridad para el ejército dominado por el gobierno después de la guerra. Por otra parte, mientras que el moderno, occidental equipado ejército marroquí fue superior en el campo de batalla. Marruecos gano la guerra de las arenas contra Argelia en una batalla en donde murieron 39 soldados marroquíes y 300 argelinos.

Los miliares argelinos no asumían esa derrota y menos aceptaban la recuperación de Marruecos en 1975 del Sahara occidental entonces colonias españolas. Tras una asamblea bien planeada por el rey Hassan II y con el consenso de las partes francesas y estadounidenses se marco un hecho histórico. En medio de una crisis económica y tras tres golpes de Estado fallidos, Hasan II decidió enviar en 1975 a más de 300.000 civiles desarmados hacia la colonia española (en lo que se conocería como Marcha Verde). Sus intenciones eran conseguir unir las partes del sur (históricamente partes de Marruecos) en de nuevo en su territorio. El Sahara occidental administrativamente controlada por España, pero sujeto a un proceso de descolonización auspiciado por Naciones Unidas (cuya Asamblea General había aprobado, ya en diciembre de 1965 una primera resolución relativa al Sáhara en la que instó a España a "adoptar inmediatamente todas las medidas necesarias para la descolonización del territorio" ), al tiempo se producía una ola de entusiasmo nacionalista en la población marroquí, todo ello sin embarcarse en una costosa guerra. Cualquier posible disidencia interna sería acallada, no en vano Marruecos vivía lo más duro de los denominados «años de plomo». La marcha penetró el 6 de noviembre en el territorio del Sáhara occidental, avanzando unos doce kilómetros más allá de la frontera, acampando frente a las líneas españolas. 

Esta acción causó un gran entusiasmo entre los saharauis del grupo guerrillero que habían prometido lealtad al rey de Marruecos y con la ayuda de la marcha verde vieron como finalmente podían acabar con la colonización cristiana y unirse con sus hermanos musulmanes del norte. Por otro lado los militares argelinos no podían lo sucedido, con el sueno de convertirse en la potencia regional del maghreb, los militares argelinos no podían aceptar como su vecino estaba tomando poder en la región. Así que formo y nombro un frente independentista, el Polisario, la parte independentista saharaui. Luego y gracias a la media nacional el gobierno militante argelino manipulo al pueblo argelino hacerle creer que Marruecos era su enemigo para que dicho pueblo apoye la independencia del sahara occidental y así mismo desviaba todo el odio del pueblo hacia el vecino país. Argelia pensó que así podía ejercer su control en el sur de Marruecos y podía apoderarse de dicha parte del sahara y así mismo tener una salida al mar atlántico.

En la parte española y mientras que en España la agonía del general Francisco Franco paralizaba la acción de gobierno, Marruecos negociaba con España y Mauritania los Acuerdos de Madrid (14 de noviembre de 1975), mediante los cuales España cedía a ambos la administración del territorio (el tercio meridional a Mauritania y el resto del territorio a Marruecos). En febrero de 1976 y después de la famosa marcha verde las tropas españolas no tenían otra opción que abandonar el territorio, el cual era repartido entre Marruecos y Mauritania. Aquél no puso problemas en ceder el tercio sur del territorio a Mauritania en tanto que las minas de fosfatos del norte (el yacimiento de Bucraa) quedaban en sus manos. De esta forma, no sólo la ola de entusiasmo nacionalista debería traducirse en un aumento de popularidad de la monarquía, sino que la economía del reino se revitalizaba.

Sin embargo, la lucha comenzó inmediatamente entre Marruecos y Argelia con su nombrado Frente Polisario, el cual no aceptaba este cambio regional que daba privilegios a Marruecos y Mauritania. En 1978, Mauritania reconoció su impotencia militar y económica para controlar el territorio adjudicado, renunciando formalmente a cualquier reclamación sobre dicho territorio, el cual fue rápidamente aceptado por Marruecos.

La terrible crisis de 1988

Habíamos llegado al ano 1988, Argelia había cambiado, mientras que los militares argelinos se hacían con mas poder y aliándose con Rusia y Cuba se gastaban la mayor arte real de sus ingresos en armas. Mientras tanto el pueblo vivía la pobreza y crisis absoluta. La terrible situación que vivían los argelinos en aquel entonces provocó manifestaciones y disturbios contra el gobierno militar el FLN ( Frente de Liberación Nacional ) que hasta entonces había gobernado el país como partido único en una sombría dictadura mascarada de democracia. Es una historia que se repite en muchos de los países descolonizados. En el caso argelino la des-colonización estuvo precedida por una guerra especialmente cruel y sangrienta, en la que los “pie noir” ensayaron los métodos de lucha que luego los americanos utilizarían en Vietnam. La Francia de los valores sociales y humanísticos ( Liberte, Egalite, Fraternite ) abandonó su colonia argelina matando y destruyendo muchas de sus construidas infraestructuras, es decir, puso en práctica una estrategia de “tierra quemada”. De esta obscena guerra surgió un partido totalitario, el mejor discípulo de los métodos coloniales franceses. El FLN estaba dirigido por élites educadas en liceos franceses que muy pronto empezaron a repartirse el apetitoso pastel argelino. Este partido gobernó de forma totalitaria Argelia mientras pudo. Sin embargo los argelinos se cansaron de pasar necesidad y de ver como engordaban las cuentas bancarias de sus líderes. El FLN es un partido formado no solo por importantes familias empresariales, también por militares de alta graduación y otros de menor rango pero con altas ambiciones. Todos ellos forman clanes, que luchan por el poder o que lo controlan.

En 1991 se convocaron las primeras elecciones legislativas libres. Para sorpresa de muchos el vencedor fue el FIS, Frente Islámico de Salvación, partido de ideología islamista, es decir lo que los “mass media” llaman fundamentalistas. Un partido que prometió defender por primera vez los derechos de los argelinos, instaurar una real democracia, mejorar el nivel de vida de los pobres, reformar la educación y sanidad y por ultimo arreglar los problemas que Argelia tenia con todos su vecinos de la región. El que escribe, lejos de comulgar con la ideología de este partido, piensa que los resultados democráticos de unas elecciones deben ser aceptados, a pesar de los pesares... sin embargo los islamistas suponían u grave peligro... pero ¿para quién? No creo que ningún país de la región deseara tener como vecino a un país gobernado por islamistas, y por supuesto que decir de occidente, con Irán les basta y les sobra y la lección estaba bien aprendida desde el año 79. Pero los menos interesados en una victoria islamista eran los generales y todos los que hasta el momento habían disfrutado de cómodas posiciones económicas. Tras el “autogolpe” (curioso eufemismo que me recuerda a Fujimori) se inicia el drama: el ejército declara el estado de emergencia, las detenciones se suceden, empiezan las ejecuciones extra judiciales, los arrestos ilegales y la terrible matanza de todo aquello que defendía el resultado de esas elecciones. EL pueblo argelino se veía de nuevo involucrado en una guerra sangrienta. Esta vez interna. Casi 8 años de sufrimiento, matanzas y torturas más tarde un oficial del ejército argelino ( H. Souadïa) desvela la realidad que con tanto mimo habían estado camuflando entre el gobierno de Argelia y los medios de comunicación occidentales: es el mismo ejercito quien realiza las matanzas. No es que el GIA (Grupo Islámico Armado) no cometa estos delitos, lo que ocurre es que el ejercito les ayuda, incluso los servicios secretos cuentan con unidades especiales que, vestidos como los fundamentalistas, realizan masacres en el entorno rural ( el mismo entorno que había votado masivamente al FIS en el 92 ). Ser musulmán en Argelia es peligroso, pues existía una “caza de brujas” que no respetaba a nadie. No se podía hacer la salat (El rezo musulmán). No se debía acudir a las mezquitas. La policía y el ejército deambulaban por los pueblos argelinos, ebrios y drogados, extorsionando, secuestrando y torturando en cuarteles que se han convertido en la más terrorífica de las pesadillas. La extorsión y el chantaje son moneda común. Cuando terminaban sus rondas diarias de crímenes, los oficiales se ponían en contacto con la prensa para denunciar los “atentados de GIA”.

Mientras Europa mira hacia otro lado. Francia les vendía armas, CEPSA habían llegado a un importante acuerdo con Sotranch, la poderosa compañía que gestionaba la explotación de los gaseoductos argelinos. Esta compañía estaba controlada por miembros del gobierno argelino que en realidad son militares, estos resultan ser los principales beneficiarios. Para colmo de las ironías, Corea del Norte, uno de los países que pertenecen al “Eje del Mal” envía a Argelia asesores militares para luchar contra el nombrado terrorismo islámico. ¿Por qué se han ignorado estos terribles hechos? ¿Cómo es posible ocultar un conflicto en el que han perdido la vida más de 100.000 argelinos? ¿Por qué la prensa ha ignorado y continua ignorando los terribles crímenes que allí se han cometido? Pero la pregunta más importante es ¿Quiénes se benefician del sufrimiento argelino?

Escuadrones de la muerte 

ANP

Los escuadrones de la muerte han existido. Han matado. Están aún en la impunidad.

La declaración es dura. Muy dura. Proviene del anciano presidente Liamine Zeroual. Según Louisa Hanoun, el anciano jefe de estado había reconocido, en el transcurso de un encuentro oficial, la existencia de escuadrones de la muerte que actuaban en Argelia a mediados de los años 90. Zeroual afirmaba que estos grupos no estaban institucionalizados, ni constituidos por estructuras oficiales, pero dependían de “ grupos de interés” más difíciles de identificar. Según la versión de Liamine Zeroual, los escuadrones de la muerte no estaban constituidos de la misma manera que los de América Latina, donde estaban bajo el dominio de la policía, militares y miembros de los servicios especiales.
 
Louisa Hanoun había realizado una pregunta al jefe de estado relativa a los escuadrones de la muerte hacía tres años, cuando el diario “La mañana de Argelia” acababa de publicar una información relacionada con la existencia de estos grupos. Cuando la información salió a la luz fue considerada como una coartada para apoyar al candidato opositor Mohamed Betchine, entonces en guerra contra las instituciones argelinas. Louisa Hanoun había considerado, por su parte, que la información era extremadamente grave y estaba deseosa de confirmarla mediante una declaración de Zeroual.
 
Con su respuesta el jefe de Estado pretendía visiblemente disculpar a las instituciones oficiales, a todos los servicios de seguridad implicados, de los cuales él era la más alta autoridad. Es posible que también pretendiera ofrecer una pista debido a que él había llegado a una situación en la que no podía hacer frente a otros clanes (grupos de interés) integrados en el gobierno, más fuertes que él. Esta declaración no hace más que confirmar un estado de las cosas que aunque no era admitido, era conocido.
 
Mediante determinantes acusaciones, apuntaladas por los familiares de las víctimas, por un lado, y por otro lado, por el testimonio de oficiales desertores del ejército, como Habib Souaïdia y Mohamed Samraoui, se va delimitando la culpabilidad de las masacres perpetradas. Hasta el momento, al menos, una organización clandestina, de opacos contornos, ha manifestado que devolverá golpe por golpe, en la más pura tradición de los escuadrones de la muerte. Se denomina a sí misma: OJAL (Organisation des jeunes officiers libres, Organización de jóvenes oficiales libres). Esta organización ha declarado su intención de capturar a los islamistas sospechosos de colaborar con los grupos armados. Han encontrado cierto eco entre los “erradicadores” de radicales islámicos, sobre todo desde que Redha Malek, entonces jefe del gobierno, había declarado que “El miedo debe cambiar de bando”. Hizo estas declaraciones en Orán, durante el funeral de Abdelkader Alloula.

Otras organizaciones, aún más clandestinas, han afirmado tener las mismas intenciones. En algunos casos las amenazas provienen de un simple jefe militar de zona. El alcalde de Relizane, Hadj Ferguène, ha sido públicamente acusado de secuestro, asesinato, torturas...y otros delitos parecidos. Noureddine Aït-Hamouda ha sido acusado del asesinato de Matoub Lounes. No obstante son muy pocos los que se atreven a afirmar públicamente la existencia de escuadrones de la muerte en Argelia, creados y estructurados por miembros del gobierno argelino. Estos escuadrones son reclutados entre los miembros de los servicios de seguridad y fuerzas paramilitares. Siempre por las mismas razones: tienen las armas y un alto grado de motivación, la venganza, el pillaje, son “partisanos del orden” su objetivo es servir al poder y beneficiarse de la impunidad que se les otorga.
 
Esta situación desembocó con el tiempo en la famosa cuestión del “Kituki”. Quienes se atreven a plantear la pregunta son inmediatamente acusados de islamistas por el poder y sus defensores más encarnizados. Pero la situación no deja lugar para las dudas. Las ejecuciones extrajudiciales, por utilizar un eufemismo jurídico, tienen lugar en muchas ocasiones

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