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Adictos a Internet

El uso de Internet y de las tecnologías actuales es un fenómeno que podemos observar y que experimentamos a diario. A principios de los 90, Internet era una palabra totalmente desconocida para nosotros, pero a mitad de esa década su uso se popularizó en los países desarrollados. Desde entonces hasta ahora se ha ido extendiendo, hasta el punto en que hoy en día  contamos con acceso a Internet en los teléfonos móviles de nueva generación.

Es decir, tenemos en un artefacto acceso constante a Internet. Internet es una herramienta, y como tal es neutra. Da al usuario una serie de ventajas que hacen que la vida le sea más fácil, pero que, a la par, pueden complicarle la vida si hace un uso excesivo de ella. La adicción a Internet se ha convertido en el modus vivendi de muchos individuos. Además, los datos dan una idea de la magnitud de este fenómeno: en España el 71 por ciento de la población usa Internet. Facebook tiene 1.28 billones de usuarios activos a nivel mundial.

Es cierto que actualmente una persona que no sabe usar un ordenador y no sabe navegar por Internet es considerado casi como si fuese un analfabeto. Las tecnologías han irrumpido en nuestras vidas y es cuestión de vida o muerte adaptarse a ellas para poder seguir estando dentro de la “normalidad” y satisfacer las necesidades personales y laborales.

Podemos hablar de adicción a Internet

La cual se trata de una adicción sin sustancia, es decir, una adicción en la que no existe una sustancia psicoactiva (tales como la cocaína, la heroína, la nicotina, el alcohol…) pero que tiene una repercusión en el individuo y en su entorno tan devastadora como en una adicción convencional.

Entre los usuarios a Internet encontramos que entre un 8 y un 10 % de los usuarios poseen patrones de comportamientos que revelan una adicción a Internet. Normalmente el perfil del adicto a Internet es un varón joven, con conocimiento de Internet y manejo de computadoras. Muchos poseen problemas en sus relaciones interpersonales. A pesar de esto, la adicción a Internet no está reconocida como tal en los manuales diagnósticos usados por los profesionales de la salud mental.

Internet es un espacio virtual donde encontramos diversos contenidos y aplicaciones, existe una información extensa sobre casi cualquier tema que se nos venga a la cabeza, pornografía, redes sociales que permiten comunicarnos y compartir archivos… y todo esto hace que otras adicciones sin sustancia encuentren en Internet el lugar ideal para desenvolverse. En la adicción a Internet suelen encontrarse otras adicciones comórbidas tales como la ludopatía, adicción al sexo (onanismo compulsivo y otros desordenes sexuales), adicción al trabajo…

Las ventajas de Internet son múltiples, tantas que la realidad futura desborda la imaginación de nuestros días. El acceso a grandes cantidades de información es lo que ya no sorprende. Sin embargo, se abre un paraíso de posibilidades en el modo de acceder a ella y compartirla. La interacción con personas que están cerca o lejos, conocidos o no, con los que se comparte tanto, puede hacer que se cree un mundo paralelo al real, a veces notablemente divergente.

El uso racional de Internet es beneficioso. Nos es útil, nos sirve para extraer información, comunicarnos y satisface nuestras necesidades en la sociedad en la que vivimos.

¿Pueden imaginarse la vida sin Internet?

“Por ser una herramienta tan poderosa en la actualidad es preciso que nos adaptemos, sepamos usarla y sacar los máximos recursos posibles de la misma”

En ciertas ocasiones, y debido a ciertas características de personalidad del individuo, pueden surgir situaciones en las que el uso prolongado de Internet puede ser considerado un problema. Por regla general, el usuario adicto a Internet pierde el control y da rienda suelta en Internet a un dialogo locuaz (en personas tímidas) que se refugian tras la pantalla y crean una nueva personalidad ante los demás usuarios, una personalidad que anhelarían tener, pero que, sin embargo, no tienen.

Pueden tener relaciones intimas con gente desconocida a través de chats o paginas de contactos sin arriesgarse a enseñar su verdadero yo. Esto produce un refuerzo positivo y hace que los individuos tengan una dilatada relación de contactos en Internet, se recluyan en su cuarto y que sólo salgan a la calle para cosas imprescindibles, donde su yo verdadero les disgusta, les causa un displacer.

En cuanto están frente a las pantallas asumen ese rol, que se trata de una personalidad ficticia, o en otras palabras, la que desearían tener.

Además, y como se cito previamente, hay otras ciertas adicciones sin sustancia que se desarrollan en Internet, tales como la adicción al trabajo (también conocidos como workaholic), la adicción al sexo, donde encontramos a sujetos que son masturbadores compulsivos que se recrean con el extenso material pornográfico que pueden encontrar en la red, la ludopatía, con paginas donde se puede apostar a las carreras de coches, jugar al poker online, jugar videojuegos…

Es curioso, además, decir que la adicción a los videojuegos se halla en el DSM-5 (para los neófitos, aclarar que es el manual que describe los trastornos y enfermedades mentales)

Xavier Carbonell, estudioso de las adicciones a los videojuegos dice lo siguiente:

“La característica esencial de la adicción a los videojuegos en línea es la participación recurrente y persistente durante muchas horas en videojuegos, normalmente grupales, que conlleva un deterioro o malestar clínicamente significativo. Un aspecto característico es que la participación en estos videojuegos implica interacciones sociales y, frecuentemente, el juego en equipo…En este sentido, el  punto esencial del manual de diagnóstico DSM-5 es que contempla la adicción a una aplicación de Internet, los videojuegos en línea, pero  no tiene en cuenta una hipotética adicción a Internet” 

La adicción a Internet puede:

  1. - Causar problemas de espalda y de visión
  2. - Problemas alimenticios. El usuario pierde el control sobre sí mismo y, ya bien, por defecto, se salta las comidas y provoca anorexia en el individuo o bien, por exceso, puede hacer que el adicto coma más mientras está sentado usando Internet, y por su falta de movimiento convierte al adicto en una persona proclive a padecer sobrepeso, con todas las consecuencias perniciosas que esto tiene sobre la salud de la persona.
  3. - Problemas de aislamiento social. Salen a la calle lo mínimo posible, dejan de relacionares con sus amistades, sus familiares, pueden tener problemas laborales y en sus vidas académicas. En Japón suele ser bastante común el fenómeno de los hikikomori, jóvenes enclaustrados por estar enganchados a Internet, y vemos casos que son el paradigma de la adicción a Internet llevado a su máximo exponente.

Como idea general, cuando el uso de Internet influye negativamente en el desarrollo de la vida del individuo, podríamos considerar la posibilidad de que estamos frente a un problema que hay que atajar contando con la ayuda de un especialista.

Lo difícil en los adictos a Internet es reconocer que tienen un problema. Por regla general poseen poca conciencia de tener un trastorno. Una vez que reconocen que lo suyo sobrepasa los límites de la “normalidad” con creces, es cuando pueden empezar a poner soluciones, tales como limitar el tiempo de conexión a Internet y controlar sus impulsos (sobre todo si hay otras adicciones comórbidas).

En algunos casos puede ser necesaria la intervención de psicólogos que marquen unas pautas para hacer un uso correcto de Internet y traten las causas que provocan la adicción o las otras adicciones que se suelen dar en forma de “coctel”. En algunos casos puede ser necesario un tratamiento farmacológico que apoye a la psicoterapia, con el uso de fármacos anti-impulsivos, antidepresivos, o bien, de ambos.

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