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¿Es posible un paniberismo?

En el año 2005, después de ser elegido José Sócrates como Primer Ministro de Portugal, llegara a manifestar: “la prioridad es España, luego España y después España“. Rotunda manifestación cuyo trasfondo esconde una vieja aspiración paniberista basada en una serie de características comunes entre ambos países, características que van desde sus 1.214 kilómetros de frontera, pasando por sus cuatro grandes ríos compartidos -Miño, Duero, Tajo y Guadiana-, su historia, unas veces común y otras paralela que abarca desde la dominación romana, visigoda, árabe, reinos cristianos medievales, la idea común de Reconquista, la era de los Descubrimientos, las uniones dinasticas, la Guerra de la Independencia española, la cuádruple Alianza, hasta el ingreso de ambos países en la Unión Europea.

El PANIBERISMO

Viejo sueño de la burguesía liberal y republicana del siglo XIX, parece que dos siglos después renace en un intento de iluminar los espíritus de ciudadanos proclives a la unión de ambos países. Un breve recorrido por la Historia nos da idea del origen de dicha tendencia.

Los primeros intentos de crear una unión peninsular datan de la Edad Media a través de políticas matrimoniales. La muerte del rey de Portugal Sebastián en la batalla de Alcazarquivir hará que su tío el rey de España Felipe II -hijo de Isabel de Portugal y nieto del rey Manuel I de Portugal- reclame su derecho al trono de Portugal, para ello enviara al Duque de Alaba con sus ejercito a Lisboa como forma de asegurar esa petición.

Desde el años 1580 hasta el 1640 permanecerá vigente la unión peninsular mediante una sola corona aunque manteniéndose la distinción formal entre España y Portugal.

Uno de los acontecimientos más trascendentales de la historia moderna europea, sera la Union Iberica sucedida en 1580. El joven y mesiánico rey de Portugal don Sebastián -1557 / 1578- embarca a su reino en la cruzada de la conquista de Marruecos, invitado a participar en la lucha dinastica por el depuesto rey Muley Ahmed, contara con el apoyo económico de su tío Felipe II . En agosto del 1578 tendrá lugar junto al río de la Podredumbre la batalla de los Tres Reyes llamada así por haber perdido en ella la vida el monarca luso y los dos sultanes en lucha.

Portugal se vestirá de luto porque rara era la familia que no había perdido a alguno de sus miembros en esa batalla. Sin embargo los descendientes de los judíos expulsados de Portugal verán en esa derrota, un castigo divino que extinguiría la dinastía que los había expulsado de sus tierras. Las comunidades judías de Fez, Tetuán, Tanger y otras ciudades del Norte de África celebran el Purim Sebastiano o Purim de Cristianos porque don Sebastián había prometido pasarlos a cuchillo.

Tras la corta regencia del cardenal infante, las Cortes de Tomar en 1581 proclamaran al monarca español como Filipo I de Portugal, Felipe II jurara su cargo como rey de Portugal ante las Cortes lusas reunidas en Tomar el 15 de abril de 1581, con ese acto se ponía fin al proceso de unión de ambos reinos por ultima vez en la historia, 60 años después con una cruenta guerra por medio se pondría fin a esa unión.

El levantamiento de Juan de Braganza -quien recibirá el apoyo general de los portugueses- y la falta de respuesta por los españoles -inmersos en problemas de rebeliones en sus dominios, la guerra con Francia-, permitirá su entronización como Juan IV de Portugal, desde el 1641 hasta el 1657 se mantendrá una especie de tregua de facto entre ambos países, tregua que se vera rota con la muerte del citado Juan IV al volver a reclamar los españoles Portugal, esta reclamación lo será en forma de luchas contra Alfonso VI hijo del fallecido rey, derrotados los españoles en dos batallas -la de Ameixal y la de Montes Claros- España reconocerá la independencia portuguesa con la firma del Tratado de Lisboa en el año 1668.

Los partidarios de la unión peninsular

En las Cortes de Cádiz propondrán otorgar la regencia de España a Carlota Joaquina hija de Carlos IV y esposa del príncipe regente de Portugal Don Joao, con idea de que ambas regencia, la de cada país, cayeran en manos de los cónyuges. Al basarse este planteamiento en intereses dinásticos tradicionales y no considerar un ideal nacionalista, no pudo tener gran influencia, pero recogen la idea del apoyo que tuvo la unión dinastica, de hecho, le llego a ser ofrecida la corona española a Pedro I de Brasil y IV de Portugal.

Con la vuelta de Fernando VII, tras la intervención de Francia y los Cien Mil Hijos de San Luis, aparecerá un nuevo movimiento postulador de la integración de Iberia a través de los liberales refugiados en Londres, quienes necesitaban apoyos, buscándolos en los compañeros exiliados portugueses a quienes reclamaran su solidaridad, será recogida en la prensa de la época –El Constitucional Español- donde varios artículos insistirán en la unión natural de Iberia.

Sectores liberales de España y Portugal defenderán la unión matrimonial de Isabel II con el príncipe Pedro heredero hijo de Pedro IV de Portugal, la diferencia de edad -7 años menor que Isabel, además de que era muy niño- y el posterior matrimonio de la propia Isabel con Francisco de Asís y de Borbón, darán fin a las aspiraciones de una unión basada en cuestiones dinasticas matrimoniales.

La Revolución Francesa de 1848 traerá nuevos aires federalistas y republicanos de los que se harán eco un grupo de españoles y portugueses exiliados en Paris quienes crearan el llamado Club Ibérico. El planteamiento republicano federalista dará lugar a dos corrientes diferenciadas:

  • (*) La Unión Ibérica - basada en la unidad monárquica, corriente liberal constitucional mediante un sistema político más acorde con el sistema de economía capitalista.
  • (*) La Federación Ibérica - basada en un republicanismo contrario a la monarquía latifundista propia de burgueses y profesionales liberales, apoyada en un amplio consenso democrático.

Sobre esta idea se elaboraran y publicaran diversas obras literarias entre las que destacara la del diplomático catalán Sinibaldo de Mas quien a través de su obra La Iberia intentara demostrar las “ventajas políticas, económicas y sociales de la unión de las dos monarquías peninsulares en una sola nación”, obra considerada como una manifestación de los intereses económicos de la burguesía peninsular.

El iberismo se convertirá en un movimiento contrario al régimen establecido, de forma que el republicanismo se alzara como alternativa política donde crecerá el apoyo popular a la idea de una federación ibérica.

En España republicanos señalados como Sixto Cámara, Fernando Garrido, Fraces Pi i Maragall, influenciados por las corrientes socialistas europeas de Saint Simón y Fourier, se convertirán en decididos defensores del federalismo ibérico.

Fernando Garrido será uno de los políticos que con mas ardor defenderá la idea del federalismo utópico, a través de una hipotética federación Ibérica o los llamados Estados Unidos de Iberia formados por: Castilla la Nueva, Castilla la Vieja, Vascongadas, Aragón, Navarra, Cataluña, Baleares, Asturias, Galicia, Extremadura, Tras os Montes, Beira, Alentejo, Sevilla, Valencia, Andalucía, Murcia y Canarias.

En Portugal Teofilo Braga declarara la existencia de una trayectoria común entre España y Portugal como un orden natural de las cosas, llegara a desarrollar un plan concreto para establecer una federación ibérica en donde España pasaría a convertirse en una republica dividida en territorios autónomos y Portugal quedaría incluido en ella.

En España, el advenimiento de la Primera Republica tras la abdicación de Amadeo de Saboya, tendrá como consecuencia la apuesta decidida de los republicanos por una republica federal, donde se establecerán cuatro distintas posturas:

- La que propone una reconstrucción histórica basada en la antigua idea de la Hispania, que consideraba a la Península Ibérica compuesta por distintos reinos, conforme a esa idea se crearían una serie de cantones en donde Portugal seria uno de ellos

- La basada en criterios políticos más modernos donde importaba el equilibrio entre ambos Estados aunque ello significara ignorar los antiguos reinos

- La corriente intermedia atendiendo a la idea de un criterio mixto entre lo histórico y lo político

- La que aceptaba la independencia y autonomía propia de los países ibéricos España de la mano de Pi y Maragall comenzara a elaborar una constitución federal para convertirse en una republica federal, se establecerán tres tendencias: republicana centralista, -opuesta al sistema federalista-, cantonalistas -partidarios de la independencia de los Estados que formen la republica, y monárquicos -partidarios de instaurar la restauración-. Sin embargo, la Primera Republica a consecuencia de los levantamientos armados cantonalistas, de la guerra carlista y de la situación de Cuba, se vera sometida a un golpe de estado propiciado por el general Pavía que dará paso a la posterior restauración.

Durante el periodo de vigencia de la Primera Republica, Francia que poseía intereses en España e Inglaterra que a su vez los poseía en Portugal, se opondrán frontalmente a cualquier intento de integración entre ambos países -Portugal y España- en cualquier proyecto iberista, actitud que unida al bipartidismo gobernante en España tendrá como consecuencia el abandono de las aspiraciones republicanas sobre la unión ibérica.

Tras la caída de Cuba y el debilitamiento del Gobierno español, las corrientes catalanistas plantearan la vuelta a la Unión Ibérica como forma de contrarrestar la hegemonía política y cultural de Castilla, la idea se basara en crear tres grandes bloques con base lingüística: Cataluña, Valencia y Baleares al este, Portugal y Galicia al oeste y Castilla en el centro y sur; de esta forma los nacionalismos periféricos podrían hacer frente al nacionalismo del Estado. La propia declaración de la Republica Catalana en 1931 lo será bajo el lema de: “El Estatuto Catalán integrado en la Federación de Republicas Ibéricas”.

Situación actual 

Actualmente asistimos al rebrote de la vieja aspiración republicana de la Unión Ibérica. En Portugal en Mayo de 2010 las grandes ciudades de Lisboa, Oporto, Braga, Braganza, Vila Real, Figueira de Foz, verán en sus calles a un millón y medio de portugueses manifestándose bajo el lema de “Iberia es progreso luchemos por la unidad ibérica”

Esa marcha histórica, sin ningún precedente anterior, arrojara en sondeos de opinión posteriores que un 42,75% de portugueses están a favor de esa integración frente a un 38,6% que lo están en contra y un 18,65% de indecisos.

En tres años el apoyo a la idea de la integración con el pueblo español se disparara en 15 puntos de intención. Entre las causas barajadas se recogen la mayor colaboración entre las instituciones de ambos países, España es el país que más alumnos envía a Portugal a través del programa Erasmus mientras que al revés los estudiantes portugueses eligen a España como sitio preferido de intercambios.

Comercialmente desde 1994 España es el principal socio de Portugal cuyas importaciones superan el 50% de las totales, mientras que más de 1.200 empresas se han instalado en suelo portugués con una inversión de 22.000 millones de euros.

En España, los nostálgicos de la republica aprovechan cualquier acto de izquierdas y de movimientos populares para agitar la bandera republicana, mientras los movimientos independistas históricos alimentan la idea de la vuelta a la forma de Estado republicano como medio de debilitamiento del Estado actual, y consecuentemente mucho más conveniente a sus intereses separatistas.

El desencanto social, la corrupción política, el fallido Estado de las Autonomías, la crisis económica, y el paro, son algunos de los factores amplificadores de la mirada atrás en busca del viejo sueño republicano.

Los actuales momentos históricos que vivimos, donde las organizaciones internacionales supranacionales abogan por la formación de bloques -la Unión Europea es un claro ejemplo de ello-, incluso con cesiones parciales de soberanía nacional, la globalización como mercado único, empujan hacia la superación de los conceptos clásicos del Estado-Nación -marco en el que no se comprende la moda política española de las escisiones nacionalistas-, momentos históricos que justificarían la creación de un paniberismo.

Las cifras de ese paniberismo son reveladoras, la sinergia favorable a la idea tendría como resultado:

  • (*) Se convertiría en el segundo país en extensión de la Unión Europea detrás de Francia y el cuarto de Europa considerando Rusia y Ucrania.
  • (*) El quinto país en población con unos 60 millones de habitantes
  • (*) En política lingüística el idioma hispano-portugués pasaría a ser hablado por mas de 680 millones de personas en el mundo, convirtiéndose en el tercero después del chino mandaran y del ingles.
  • (*) Con el PIB generado pasaría a ocupar el lugar número 11 de países del mundo.
  • (*) El número de escaños en el Parlamento Europeo pasaría a ser de 78 diputados, una fuerza institucional significativa.

Con todo, y a pesar de lo favorablemente que resultaría un paniberismo, a juicio de este articulista, existen razones fundadas que dificultan enormemente la posibilidad de una unión ibérica.

La principal razón estriba en la diferente forma de organización política del Estado de ambos países, así mientras Portugal se asienta en su forma republicana, España, siguiendo pautas históricas monárquicas lo hace en una monarquía parlamentaria, a la que si le añadimos que es la nación mas antigua de Europa, es fácil deducir la cuasi imposibilidad de un cambio a la forma republicana, forma, que en el pasado al socaire de los vientos de aquellos tiempos ya llego a ostentar , y de cuyos trágicos resultados la Historia de este país ha vertidos y seguirá vertiendo ríos de tinta.

Tampoco parece probable en el horizonte portugués la “aparición de una monarquía”, a la que los intentos históricos de matrimonios dinásticos en de relaciones entre ambos países, pudieran dar cuerpo a tal unión.

Los sueños de movimientos portugueses, de nostálgicos republicanos españoles y de separatismos interesados, mucho nos tememos que como decía Calderón de la Barca en su “Vida es sueño” -“¿Que es la Vida? Un frenesí / ¿Qué es la Vida? Una ilusión, una sombra una ficción / y el mayor bien es pequeño. / ¡Qué toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son!”-, se queden solo en eso, en sueños nostálgicos. 

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